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 XIX.    IGNACIO DE GORTÁZAR Y MANSO DE VELASCO:  1.881-1.971  (90 años).    GRANDE DE ESPAÑA.  CORREO 8.  BEDIA.  LLODIO.  LAGUARDIA.  LA GUERRA.  LA MÚSICA. 

Nació en la villa de Bilbao el 7 de abril de 1881, a las 9 de la mañana, siendo bautizado el mismo día en la iglesia de Santiago de dicha villa, más tarde Catedral de Bilbao, de cuya capilla de Nuestra Señora del Socorro fue Patrono con sus hermanos hasta el 24 de junio de 1967 en que renunciaron a sus derechos en favor de la Catedral. El Obispo de Bilbao autorizó entonces la colocación de una lápida en la Capilla, en los siguientes términos: “Domingo Martín de Gortázar y Guendica fundó y dotó esta capilla del Socorro el 27-1-1736. Sus Sucesores Javier, Ignacio y Ricardo de Gortázar y Manso de Velasco hacen donación de la misma y de sus Derechos anejos a la S.I. Catedral el 24-6-1967” (Archivo de Gortázar). Se le bautizó con los nombres de Ygnacio, Hernán, León Ramón. Fueron sus padrinos en el bautismo sus hermanos Alvaro y María. Ignacio de Gortázar hizo la Primera Comunión el 30 de septiembre de 1892 en San Juan de Bedia. Heredó de su familia materna en 1925 el título de Conde de Superunda, con Grandeza de España. Fue así mismo Gentilhombre de Cámara con ejercicio y servidumbre de S.M. el Rey Don Alfonso XIII, Concejal del Ayuntamiento de Bilbao en 1938 y Presidente de Renovación Española (partido alfonsino fundado en 1932) en dicha villa[1]. Estudió la carrera de Ingeniero de Minas en la Universidad de Deusto (1897-1899) y luego en Madrid, acabándola el 11 de junio de 1907, donde con su hermano Ricardo y otros amigos fundaron el que es hoy Atlético de Madrid[2]. “La idea tuvo su origen en el Hipódromo el día en que el Bilbao jugó contra los catalanes (1902). Aquella tarde, cuando regresábamos por la Castellana, creo que Ignacio Gortázar, Adolfo Aztorcha y Abdón de Alaiza, después de comentarlo en el Hipódromo, en el camino y luego en la Sociedad Vasco-Navarra, tuvieron la idea de fundar un club vasco de fútbol”, “La Escuela de Minas de Madrid proporcionó abundante cantera vasca (Ignacio de Gortázar, Conde de Superunda, su hermano Ricardo, don Manuel Goyarrola, Ramos de Arancibia)” “Partidos informales frente al Real Madrid el 28 de febrero de 1905; Padró, N.N., Cárdenas, Murga, Moreno, Elósegui, Gortázar…”.

 

Fue Profesor y Director de la Escuela de Minas de Bilbao y del Consejo Superior de Minería. inspector general del Cuerpo Nacional de Ingenieros de Minas, jubilado en abril de 1952. Fundó con sus hermanos la empresa industrial de instalaciones de minas “Gortázar Hnos, S.A.” en 1917. Esta empresa existió al menos hasta 1946. Gran aficionado a la música, presidió la Sociedad Filarmónica de Bilbao durante 34 años. En 1933 escribió junto a su sobrino Luis de Urquijo y Landecho (1889-1975), Marqués de Bolarque[3], la Opereta “Melania”. Joaquín Achúcarro (nacido en 1932, excelente pianista) cuenta en el libro ya citado de Ramón A. Rodamilans “La Sociedad Filarmónica de Bilbao” una anécdota que revela el carácter de Ignacio de Gortázar. En 1966 se quiso hacer un concierto homenaje al Conde de Superunda, al que éste se había negado contumazmente: “una vez que terminó la primera parte, cuando íbamos a empezar la Sonata de Franck, me adelanté y entonces hice la dedicatoria, aunque sin mencionar su nombre, porque él había dicho “te prohíbo que se mencione mi nombre para nada”. Yo entonces dije cómo el concierto estaba dedicado a una persona “cuyo nombre no voy a decir”; inmediatamente el público se dio cuenta y rompió a aplaudir volviéndose hacia don Ignacio. El se echó a llorar, mientras en voz baja decía: “canalla, canalla”. En palabras de Sabino Ruiz Jalón, “Don Ignacio Gortázar se erguía como figura-símbolo en la cúspide de la Música en Bilbao[4].

 

Siguiendo la tradición cultural de la familia fue autor de diversos trabajos literarios como el opúsculo “Bajo los puentes”[5] y de obras de teatro para aficionados. Varias de estas se representaban en Llodio en casa de sus cuñados, los Urquijo. Escribió la “Historia de la Sociedad Bilbaina”, [6] junto a otros autores. En los años veinte fue uno de los protagonistas de las fiestas que sus cuñados los Marqueses de Urquijo organizaban en su finca de Llodio[7]. Sobre la casa y ambiente de Llodio escribió mucho depués a su sobrino Alfonso Urquijo Landecho; “Hablar de eso, de Lamuza, de sus inolvidables veraneos es un tema que me atrae…aunque lleve consigo inevitablemente el dolor de remover recuerdos de personas queridísimas que se nos fueron.  Para mí es, pues, un deber gratísimo, aunque triste, decir una vez más que en Llodio he pasado lo mejor de mi vida. Allí tuve siempre la emoción de verme querido de todos y aquel ambiente me sirvió de gran consuelo y remedio en algunos momentos difíciles, críticos, de mi vida….Pues todo eso, un paraíso terrenal, y una lección al mismo tiempo en cuyo recuerdo me creo muy a menudo olvidando los pequeños contratiempos, lo que llamaba Silvela las “impurezas de la realidad”…Pues bien, de vosotros (y de nosotros) se podrá decir muy alto que sí, que han heredado, y que sin embargo siguen queriéndose como en sus años más felices, estimando en todo su valor el amor a la familia aprendido en casa y que debe sobreponerse a todo”. Ignacio Bolarque escribió en 2010: “Si en Lamuza se dará un perrsonaje querido, ese será el Conde de Superunda. Gran inspirador de muchas de sus facetas, como la música y el teatro, serán sobre todo su gran humanidad y su permanente sentido del humor los que hagan de él un ser imprescindible”. Fue colaborador del periódico “El Correo” utilizando los seudónimos “Cándido Pérez” y “Cedes” (Conde de Superunda) y socio de número desde 1950 de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País e impulsor de esta cuando su “restauración” en los años de la posguerra civil. El primer Boletín apareció en enero de 1945. Realizó diversas colaboraciones en el Boletín de la R.S.B.A.P.[8]. Heredó con sus hermanos los Palacios de Gortázar de Bilbao y de Bedia así como el de Samaniego en Laguardia, con su finca riojana de “La Escobosa”. Fue Presidente de la sociedad “Amigos de Laguardia”. Aficionado al billar, fue Presidente de la Asociación Vizcaina de Billar en el año 1930.

 

Como su padre, fue Vicepresidente de la Sociedad Bilbaina, en 1928, año en el que con 47 años de edad realizó un viaje a Estados Unidos (de mayo a julio). La correspondencia con su mujer (22 cartas) sobre este viaje fue recogida por su hijo Fernando en un librito muy interesante[9]. El viaje de negocios, en compañía de Rosenaldo F. Sánchez, “Export Manager” de la “Northwest Engineering Company” de Chicago, de ¿Santiago? Rodríguez, de Pepe Gomendio, “un guasón”, y de dos clientes, fue un éxito en ese momento ya que obtuvo para Gortázar Hnos. muchos contactos comerciales y varias agencias de las más importantes compañías industriales norteamericanas. Desde el punto de vista empresarial el viaje le serviría de poco ya que al año siguiente se produjo la famosa depresión del 29. El 30 de mayo de 1928 llegaron en tren a Cherburgo, Francia. En el tarjetón de reserva de los billetes figuraba como “Mr. Count I. Corladen Superunda”. Embarcó en el “S.S. Olympic”, de la White Star Line el día 31 de mayo. Este barco era gemelo del famoso “Titanic”. Al Oympic lo califica de “imponente”. Provisto de sus píldoras contra el mareo, sorprende luego viéndole jugar al “squasch” (sic) o asistir a un combate de boxeo en el “Madison-Square”.

 

Casó el 8 de diciembre de 1907 en Madrid, en la casa de la calle de La Reina 19, con doña ÁNGELA DE LANDECHO Y ALLENDESALAZAR. Bendijo la ceremonia el párroco de la iglesia de San Luis, don Carlos Díez Guijarro, y fueron testigos del enlace sus tíos Juan Carlos de Gortázar y Manso de Velasco, Fernando de Landecho y Urríes, Manuel Allendesalazar y Muñoz de Salazar y José Luis Torres-Vildósola y Gortázar. Fueron a París en su viaje de novios, volviendo a la capital francesa 50 años después. En 1908 le concedieron la Medalla de Plata de los Sitios de Zaragoza. Nació el 12 de enero de 1885 en Madrid y falleció a los 83 años en Bilbao el 14 de agosto de 1968. Conoció a su futuro marido en Madrid, cuando él estudiaba para Ingeniero de Minas. Perteneció a las Conferencias de San Vicente de Paúl durante más de 50 años, según recogió “El Correo” en su necrológica. Fue hija de don Luis de Landecho y Jordán de Urríes, nacido el 14 de marzo de 1853 en Bilbao y fallecido el 16 de noviembre de 1941 en Madrid. Diputado a Cortes, Senador del Reino, De la Real Academia de Bellas Artes, Arquitecto de la Casa Real, Caballero de la Real Maestranza de Granada en 1906, como sus hijos Manuel y José, este último Embajador de España y Caballero de la Orden de Calatrava desde 1918. Fue nieto de los Marqueses de Ayerbe, noveno nieto de Sancho de Landecho, nacido a principios del siglo XVI y trigésimo segundo nieto de Recaredo de Urríes, que vino a España con Carlomagno. Casó con doña Isabel Allendesalazar y Muñoz de Salazar, ahijada de la Reina Isabel II, hija de los Condes de Montefuerte. Su hermano Manuel Allendesalazar fue Presidente del Consejo de Ministros y Alcalde de Madrid.

 

El VII Conde de Superunda falleció a las 13 horas del día 17 de junio de 1971, a los 90 años de edad y fue sepultado en Derio. El 30 de diciembre del mismo año, la Sociedad Filarmónica de Bilbao ofreció un Concierto Homenaje al Excmo. Sr. Conde de Superunda, por la Orquesta Sinfónica de Bilbao. La necrológica de El Correo hace un resumen de su vida: “De joven estudió el bachillerato en Bilbao, y más tarde, la carrera de ingeniero de minas en Madrid. …empezó a ejercer su carrera…fundó una empresa de ingeniería…Heredó la afición a la música de su padre y de su hermano mayor…Hasta tal punto fue aficionado a la música, que su última salida a la calle –ya enfermo y vencido por los años- fue con ocasión del concierto conmemorativo del setenta y cinco aniversario de la fundación de la Filarmónica. Colaboró asiduamente en nuestro periódico…Era Grande de España… y como tal, representaba al Conde de Barcelona, a quien siempre permaneció fiel…Bilbaíno de honda raigambre, amante de su pueblo…enamorado del casco viejo…”. Por su parte, Monseñor Federico Sopeña, en el discurso pronunciado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con motivo de la concesión de la Medalla de Oro de esta institución a la Sociedad Filarmónica de Bilbao, dijo lo siguiente; “Heredaba sí, de la época anterior, de la tan añorada por Marañón, el señorío del aristócrata liberal… Superunda era liberal por encima de la política: liberal por la distinción de espíritu, por la exquisita tolerancia, por su gusto por el diálogo. Creyente hasta lo más hondo, patriarca fecundísimo, enemigo de la opulencia, pero afanoso por la riqueza de espíritu, se acercaba al pueblo como aquellos hombres vascos del siglo XVIII a los que Jovellanos tanto quiso…”

 

Los VII Condes de Superunda tuvieron nueve hijos (y 56 nietos); Manuel (1909-1994), Javier (1910-2007), Isabel (1912-1939), José Luis (1913-1941), Ángel (1917-1995), Rafael (1919-2010), Santiago (1921-1995), Mercedes (1923-2008) y Fernando (1925-1997). El mayor de los nueve hijos fue Manuel María de Gortázar y Landecho: nació el 28 de abril de 1909 en casa de sus padres de la calle Correo 8 de Bilbao y falleció en Madrid el 16 de octubre de 1994, a los 85 años. Doctor Ingeniero Industrial. Fue VIII Conde de Superunda, Grande de España. Gran Cruz del Mérito Civil (1963), Consejero del Banco de Vizcaya a los 32 años. Colaboró activamente en los Planes de Desarrollo de los años 50[10]. De simple empleado pasó paulatinamente a ser Consejero Delegado, Vicepresidente y Presidente de General Eléctrica, S.A. Presidente de Sevillana de Electricidad, S.A. y primer Presidente del Banco de Financiación Industrial (Indubán) así como Consejero Delegado del Banco de Vizcaya de 1966 a 1975, y Consejero de Iberduero. Casó el 8 de noviembre de 1932 con doña Rosario Ybarra y Bergé nacida el 18 de junio de 1908 y fallecida el 29 de mayo de 1995. Tuvieron ocho hijos. La necrológica de El Correo recogió rasgos de su personalidad: “Manuel Gortázar fue durante su larga y fecunda vida un paradigma del gran empresario vizcaino con especial proyección nacional. Hombre de amplia formación humanística y cultural…se distinguió siempre por una perspicaz visión de futuro y sentido de la anticipación. Hombre con un profundo sentido espiritual de la vida y de los valores familiares, combinó las exigencias empresariales con una gran sensibilidad humana hacia sus colaboradores y subordinados…”. Renunció a la Presidencia de la AEB. Dedicó gran parte de su tiempo a las Conferencias de San Vicente de Paul y a Codespa, entre otras actividades benéficas. Perteneció al Consejo de Dirección de Acción Social Empresarial. Fue el miembro más destacado de su generación familiar; hombre excepcional, de rápida y profunda inteligencia, ejemplo y referencia de valores morales en todos los ámbitos; personales y profesionales.

 

XX. FERNANDO DE GORTÁZAR Y LANDECHO: 1.925-1.997 (72 años). LA FAMILIA.

Nació en el número 8 de la calle Correo de Bilbao el 29 de mayo de 1925, a las 23 horas, y fue bautizado el 31 de mayo del mismo año con los nombres de Fernando María Eleuterio Ramón de la Santísima Trinidad en la iglesia de San Nicolás de Bari de Bilbao. Fue apadrinado por sus primos hermanos José María e Isabel Urquijo y Landecho, representados por los Marqueses de Bolarque. Fue Alférez de Complemento de Infantería. Licenciado brillantemente en Derecho por la Universidad de Deusto (1944-1949). En 1953 fue Director Comercial de Derivados Vinílicos, S.A., pasando al Banco de Vizcaya siendo Subdirector de Guipúzcoa, y luego a Tamoin, S.A. como Director General, en 1959. Cinco años antes, el 2 de julio de 1954, había casado en Bilbao con BEGOÑA de ROTAECHE y OZÁMIZ, con quien tuvo siete hijos. En 1960 se trasladaron a vivir a Madrid. Fue Director General de Manufacturas Fotográficas Españolas, S.A. (MAFE) desde 1963 a 1967, miembro de dos comisiones del IV Plan de Desarrollo y Presidente del Grupo Nacional de la Producción Fotográfica. Desde 1967 a 1985 fue Consejero Delegado de la empresa siderúrgica Tetracero, S.A., incluyendo los duros años de la reconversión industrial española. Entre 1968 y 1986 fue Presidente de Naves Industriales, S.A. y de Legazpi, S.A. En 1974 ocupó la Presidencia de Otto, S.A. Desde 1979 fue Consejero de Intemac, S.A., Consejero de Hormigones Condal, S.A., Comercial Minera, S.A., Rotarduy, S.A. y Secretario del Consejo de Materiales Cerámicos, S.A. En 1985 fue designado Consejero de General Química, S.A. y de Silquímica, S.A., hasta 1989.

 

Comenzó su actividad apostólica en la adolescencia dando catequesis y desde principios de los años sesenta perteneció a Acción Social Patronal, siendo Vicepresidente de Acción Social Empresarial de Madrid. Formaron parte de la Congregación mariana de Matrimonios de La Asunción y San Ignacio. Fue Vicepresidente Nacional de las Conferencias de San Vicente de Paul a las que perteneció durante más de 30 años y de las que declinó ser Presidente. Desde 1970 fue Vicepresidente de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Alumnos (Concapa) y Presidente en funciones en 1979; “La familia es una institución natural anterior y superior al Estado”, “la defensa de la familia no es de derechas ni de izquierdas”. Desde 1983 y hasta su fallecimiento fue Presidente Nacional de Acción Familiar (AFA), Asociación creada en 1978 y declarada de utilidad pública en 1982. Mantuvo multitud de intervenciones públicas en prensa escrita, radio y televisión, participando en debates y coloquios y dando conferencias en toda la geografía española en defensa de la libertad de enseñanza y de la familia, del matrimonio indisoluble, del derecho a la vida, de la ética empresarial, la moral católica y los derechos de los más desfavorecidos. Luchó con especial ahínco contra todas las leyes abortistas; “La legalización del aborto constituye la mayor aberración de nuestro siglo”, “daño al niño, a la madre y a la sociedad”. Organizó la primera gran manifestación contra el aborto en España (800.000 personas según la Policía Municipal, más de medio millón según ABC) el 5 de marzo de 1983, en la madrileña Plaza de Lima. Involucró en sus campañas a personalidades antiabortistas como Julián Marías, Miliki (Emilio Aragón, sic), José María García, Antonio Garrigues Díaz-Cañabate, María Ostiz, al ex rey del aborto Bernard Nathanson (realizó 75.000 abortos antes de maldecir el aborto), etc. Trajo a Madrid a la Madre Teresa de Calcuta, Nobel de la Paz; “No permitáis el aborto en vuestro país… no los maten, dénmelos a mí”. Fue llamado; “el hombre que paró la Ley del Aborto”, ante el Tribunal Supremo en 1987, con un recurso preparado por Andrés de la Oliva. Humanamente fue un hombre de gran inteligencia y cultura, educación exquisita, fino sentido del humor, profunda espiritualidad y Comunión y rezo diario del Rosario.  El Cardenal Don Marcelo González Martín ofició su funeral: “perfecto ejemplo de caballero cristiano”. Falleció en Madrid el 10 de noviembre de 1997, a la edad de 72 años.

 

XXI. GORTÁZAR ROTAECHE

XXII. GORTÁZAR ÁLVAREZ DE LAS ASTURIAS BOHORQUES

 


[1] Pablo DÍAZ MORLÁN en su interesante obra “Los Ybarra, una dinastía de empresarios 1801-2001” Marcial Pons, Madrid, 2002, comete la simpleza de relacionar las cantidades monetarias aportadas por diversas personalidades a la candidatura de la Liga de Acción Monárquica para las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, con el nivel de preocupación de los donantes por la situación política de España. Además, confunde a Ignacio de Gortázar con su hijo Manuel. Es de destacar que el autor de este libro parece desconocer las razones auténticas de los comportamientos caritativos, sociales y altruistas que evidenciaron y evidencian muchos empresarios. Según Morlán los motivos son: autodefensa, miedo a la revolución y necesidad de justificación de la riqueza, ya que el empresario es amoral. Hay muchos empresarios (y escritores y editores) que han ejercido antes que nada como creyentes en que hay valores superiores al dinero y que aquellos no son incompatibles con éste. Entre ellos, muchos de sus biografiados.

[2] Juan Carlos REMÓN: “Historia del Atlético de Madrid”, Editor Martín de Retana, Bilbao, 1971. “Atlético de Madrid, Genio y Figura”. Ver también: www.at-madrid.es

[3] Llamado por Antonio Fernández-Cid “El Marqués de los Músicos”. Fue voluntario en la batalla de Annual en 1921. Presidente del Banco Urquijo, Embajador en Bonn, Presidente del Real Madrid de 1924 a 1929 y de la Federación Española de Golf. Académico de la Real de Bellas Artes, recibió las Grandes Cruces del Mérito Civil y Naval. Cfr. “Cuando empuñamos las armas, la pequeña historia de una familia numerosa entre 1936 y 1942”.

[4] “Cien años de música en Bilbao, (1880-1980)”, colección “temas vizcaínos”-nº81.

[5] Editorial Vasca, Bilbao, 1955. Escrito junto a su hermano Juan Carlos y dibujos de Manuel María Smith Ibarra, uno de los mejores arquitectos vascos (1879-1956).

[6] Conde de SUPERUNDA et alia: “Historia de la Sociedad Bilbaina”. Op.cit.

[7] Cfr. Alfonso XIII y Victoria Eugenia en Llodio, “Libro de actas del Ayuntamiento Pleno, del 1 de enero de 1918 al 12 de septiembre de 1922, legajo 3.400”.

[8] “Un aguaduchu bilbaino en 1593” (1950), “De la vida de Samaniego” (1945), “La inauguración del Canal de Suez contada por un bilbaino” (1947), “¿S.O.S. al amigo G.de C.” (1947), “¿Qué vamos a hacer?” (1945)…

[9] Ignacio de Gortázar y Manso de Velasco, Conde de Superunda: “Viaje a América”, Editorial Fano, Volumen IV, 1972.

[10] Necrológica de “El Correo”, 17 de octubre de 1994.

 

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