XIX-XX

XVIII. MANUEL MARÍA DE GORTÁZAR Y MUNIBE: 1.824-1.896 (72 años). LA ABOLICIÓN FORAL.

Vino al mundo en Bilbao, a las 8 menos cuarto de la mañana, del 13 de julio de 1824 y fue bautizado en la iglesia de Santiago el mismo día de su nacimiento, con los nombres de Manuel María Anacleto Ramón (partida de bautismo en el Archivo de Gortázar 796). Fueron sus padrinos en el bautismo Ignacio de Munibe y Areyzaga y Luisa de Argaiz y Munibe. Fue el V Señor del Palacio de Gortázar en Bilbao y IV Señor del de Gortázar en Bedia, al que añadió una quinta residencial según relata Delmas en su Guía del Señorío de Vizcaya: “La familia Gortázar, descendiente de Tosubando, reside temporalmente en esta anteiglesia, y su primogénito don Manuel Gortázar ha edificado entre el río y el camino real, una lindísima quinta con bellos jardines, en los que crecen multitud de árboles y arbustos y las flores más delicadas” El Palacio de Bedia y sus aledaños fueron tomados por las tropas carlistas, concretamente el Batallón de Arratia, el 11 de octubre de 1874, produciéndose diversos daños con ocupación de varios enseres y apropiación indebida de bronces, hierros y maderas (Archivo de Gortázar 61, 62 y 63). De diciembre de 1876 es la “Nota de lo cobrado por maderamen y daños causados en mis montes durante la guerra, de las personas que los subastaron a los carlistas” (Archivo de Gortázar 410). Tras la guerra civil española, el Palacio de Bedia tuvo que ser vendido por los Gortázar para pagar la multa impuesta por el régimen franquista a Javier de Gortázar y Manso de Velasco por sus ideas nacionalistas. La casa de Bedia tiene 612 metros cuadrados de superficie, 8.539 de bosque y jardines, 11.990 de huerta, 1.573 de parcelas y 530 de patio y corrales (Archivo de Gortázar 258 y 259). Según el Registro de la Propiedad Expropiable del año 1933, Ignacio de Gortázar Manso tenía en Bedia 65 hectáreas. Fue también X Señor de la Torre de Gallano, XII Señor de Zaldívar, Señor de la Torre de Tosubando, Señor de la Casa Infanzona de Ybarra en Güeñes, de Elguezua en Yurre, Echeandia en Galdácano, Urizabel y Goitia en Lemona etc. y de los bienes heredados de su tío Víctor Munibe y Aranguren, XI Conde de Peñaflorida, en Motrico, Tolosa y Málaga[1]. Don Manuel María era también XXIII Señor de la antiquísima Torre de Arancibia en Berriatua, Vizcaya, en la familia de su madre desde 1360. La Torre de Arancibia fue quemada por Martín Ruiz de Gamboa en el año de 1443 junto a “novecientos omes e mas”.[2] Es una de las torres más representativas del País Vasco. Joaquín de Yrizar[3] la define como adusta, taciturna y de perdurable impresión. Fue patrono de la capilla de Gortázar en la hoy catedral de Bilbao.

 

Su madre le nombra heredero universal de los mayorazgos de Gortázar, con los bienes de Bilbao, Bedia, Güeñes, Yurre, Galdácano y Lemona y hereda también parte de los bienes de los Munibe. A la muerte de su tío Víctor de Munibe en 1876[4] hereda la mitad de los bienes de los vínculos de Maspe y Astigarribia en Motrico, los del vínculo de Aráiz en Tolosa, los restantes bienes de Motrico (Archivo de Gortázar 369 y 400) y la mitad del balneario de Zaldívar[5]. No obstante, las cargas y gravámenes que recibe, también son muy importantes. Ya hemos visto las dificultades financieras que la Guerra de la Convención y la Guerra de la Independencia ocasionaron a su abuelo y a su padre, teniendo en cuenta la no disponibilidad legal del patrimonio vinculado en los mayorazgos. En el período de 1793 a 1816 Vizcaya sufre una de sus mayores crisis económicas de su historia. Su bisabuelo José Domingo de Gortázar y Arandia también sufrió las consecuencias económicas de esta secular institución española. El caso de Manuel María es un buen ejemplo del efecto del fin del antiguo régimen económico y jurídico, que desaparece con el liberalismo y la confusión de estados. Es la época de las leyes desvinculantes. El testamento materno le impone el pago a sus numerosos hermanos de relevantes sumas de dinero para compensar la vinculación de los bienes familiares en su persona, tal y como el propio Manuel María expone con ocasión de su primer matrimonio en 1857 en un documento del contrato matrimonial titulado “Aportación del esposo” (Archivo de Gortázar 293). A cada hermano le ha de pagar 120.000 reales en dinero y 10.000 reales en menaje, es decir, aproximadamente, les ha de pagar en total el importe de cuatro anualidades de la renta de todo su patrimonio y mientras tanto, les ha de mantener; “…los alimentos y asistencia conforme a su rango.” A su hermano José le ha de pagar un 5% de interés hasta que le liquide la deuda testamentaria, ya que no dispone de liquidez. A su madre le ha de pagar 16.500 reales anuales y una habitación a su elección en el Palacio de Gortázar, cosa que hizo durante un año, ya que poco después murió. Cuando se hace cargo de la gestión del patrimonio de la familia (con 32 años y recién casado), poco después de morir su padre y un año antes de morir su madre, la economía familiar está muy gravada, tal y como ocurrió en el momento de su fallecimiento, 39 años después. Son años de dificultades financieras que se ven alteradas al heredar en 1876 el patrimonio de su tío Víctor, a raíz de lo cual se produce la inversión en Zaldívar, que luego se analiza. Además, el entorno no le favoreció pues el tránsito al nuevo régimen (y las guerras carlistas) arruinaron a casi todos los grandes hacendados terratenientes en el País Vasco, al desvalorizarse enormemente la tierra. Prácticamente ninguna de las viejas familias de la aristocracia vasca se pudieron subir al tren de la revolución industrial en el País Vasco, que crearía tantos “nuevos aristócratas”. Las rentas de las propiedades rurales bajaron tanto que no daban para mantener las propiedades. El caso de la familia Gortázar es especialmente revelador de este tránsito ya que pasa de ser una de las mayores fortunas de Vizcaya (durante décadas posiblemente la mayor) a una grave situación financiera y a la enajenación de la mayor parte del patrimonio familiar. Por último habría que señalar que Manuel María fue hombre de mayor valía que sus hijos tal y como se desprende de sus respectivas biografías. Sus hijos mayores (a pesar de heredar una compleja situación económica) no tuvieron especial habilidad ni interés por los negocios. José María fue un dandy, cuya ocupación principal eran los coches de caballos y los perros. Juan Carlos tardó trece años en estudiar Derecho y no tuvo trabajo empresarial alguno, aunque fue un intelectual de gran altura y se ocupó con responsabilidad y como buenamente pudo de vender una parte significativa de los bienes familiares. Alvaro se ocupó también de actividades culturales. Considero imprescindible valorar y profundizar en estos hechos al juzgar la gestión económico-financiera de don Manuel María con respecto al patrimonio familiar.

 

Como empresario explotó la propiedad de Zaldívar convirtiéndola en uno de los principales balnearios de su época[6], con su Hotel del Parque, estanque, pistas de tenis, kiosko de música… La inversión realizada fue enorme (Archivo de Gortázar 64, 553, 555, 556, 557, 559 y 560). Se le llamó afectuosamente Madrid-txiki por la concurrencia de visitantes aristocráticos de la capital. Este balneario se valoró en 1881 en 400.000 Ptas., una vez realizada la inversión inicial para modernizarlo, por parte de Manuel María. Trece años después se valoró en la testamentaría en 500.00 Ptas. El balneario en origen lo fundó en 1844 el XI Conde de Peñaflorida, José María de Munibe y Aranguren, decayendo hasta el punto que en 1879 se encuentra gravemente deteriorado. Un año antes, en 1878, el agua de Zaldívar fue premiada en la Exposición Universal de París. Como hemos visto, el balneario es heredado en 1876 por Manuel María de Gortázar, encargando al arquitecto Severino de Achúcarro (1841-1910) la realización de las obras, para su reforma en profundidad. En los meses de noviembre y diciembre de 1880 Manuel María realiza sendos viajes de inspección a Francia y a la Exposición de Francfort para tomar ideas para su inversión. La casa de Zaldívar tenía 666 estados de superficie (2.531 metros cuadrados), 1.951 de arbolado y otros 514 anejos. En 1880 albergaba 700 bañistas, en 1882 a 1.414 y en 1885, más de 1.500, según señala Iturriza-Azcárraga en su Historia de Vizcaya, y añade; “Hay capilla, donde se celebra diariamente el Santo Sacrificio de la Misa, gabinete de lectura, salón de recreo con pianos y pianista, billares, y otros juegos lícitos”. Durante años se mantiene en gran esplendor, contando con la actuación del famoso Julián Gayarre.

 

El acceso y comunicación por ferrocarril fue facilitada por la concesión para la construcción y explotación del mismo, otorgada por un plazo de 99 años, el 20 de febrero de 1885. El 1 de mayo se constituyó con este fin la Compañía del Ferrocarril de Durango a Zumárraga, siendo sus principales impulsores Romualdo García y Manuel María de Gortázar. El autor del proyecto inicial fue el ingeniero Torres-Vildósola, aunque posteriormente fue replanteado por Adolfo de Ibarreta. “El 1 de julio de 1887 se inaugura el tramo de ferrocarril de Durango a Zaldívar. La llegada del primer tren a Zadívar (entonces Zaldua) fue un acontecimiento. Cinco años antes, en 1882, entró en servicio la línea de Bilbao a Durango”[7]. En el año 1860 Zaldua tenía 655 habitantes. Según testimonio de José María Zabala, la carretera Durango-Zaldívar fue mejorada por Manuel María. Imanol Villa escribió en El Correo: “Sus aguas, sulfuro-salino-alcalinas, premiadas con las primeras medallas en las exposiciones de París, Bruselas, Francfort, Burdeos, Barcelona y Bilbao, contenían entre su compleja composición química, el milagro de la vida. Razón de más para que, entre 1880 y 1890, el citado establecimiento de baños fuera considerado como uno de los más concurridos de la Península… El comedor, imprescindible en un lugar de esta categoría, tenía capacidad para 150 comensales… La última gran innovación se realizó en 1898, con la llegada de la luz eléctrica… Los precios dependían de la categoría de los servicios elegidos. Estos se repartían en un amplio abanico que abarcaba desde los baños, entre 2 y 1 pesetas; hasta el agua bebida, al precio único de 5 pesetas; pasando por las pulverizaciones, por sólo 1 peseta; las duchas, de 4 a 12 pesetas y las inhalaciones, cobradas a duro. El precio de las habitaciones iba desde las 1,50 pesetas en adelante y la tarifa de fonda rondaba las 5 pesetas. Está claro que, al igual que hoy en día, la salud tenía un precio. Aunque en honor a la verdad hay que decir que, por norma, la dirección del centro terapéutico daba asistencia gratuita a pacientes pobres”. La inversión que realiza durante los dos primeros años (de noviembre de 1880 a octubre de 1882) asciende a 3,3 millones de reales. La época de esplendor de Zaldívar debió durar poco más de una década (1880-1890). En abril de 1886 las rentas del balneario le permiten hacer una amortización parcial de sus créditos por importe de 2,3 millones de Ptas. En 1895 acudieron 1.265 bañistas[8]. Como anécdota que puede revelar la mentalidad de los antiguos aristócratas, parece ser que Manuel María se empeñaba en no cobrar los servicios del balneario a sus amigos (que no debían ser pocos).

 

El balneario entra en crisis poco antes de morir don Manuel, y lo que fue buen negocio, deja de serlo. En 1915 Zaldívar se convirtió en sociedad anónima, “Sociedad Explotadora del Establecimiento de Zaldivar” (Archivo de Gortázar 566), con domicilio en la villa de Bilbao y por tiempo de diez años, otorgándose escritura por Ramón de la Sota Aburto, industrial y vecino de Guecho, Alberto de Aznar Tutor, ingeniero, de la misma vecindad, Juan Carlos de Gortazar Manso (10%), abogado y vecino de dicha villa, el Marqués de Chávarri, Rafael Echevarría, el Conde de Zubiría y otros. Poco antes de morir José María de Gortázar y Manso de Velasco (1922), el balneario fue vendido a la Diputación de Vizcaya, convirtiéndolo en hospital psiquiátrico hasta 1924 en el que volvió a ser balneario en un edificio cercano hasta 1957. En casa de Fernando de Gortázar Landecho se conserva una ficha de juego de la época de esplendor de Zaldívar. Con el tiempo, impresionó a Azorín: “Un balneario aristocrático. Zaldívar tiene un secreto encanto. Hay en sus salas, en sus pasillos y en sus cuartos ese algo indefinido, sugestionador, que queda en las cosas y en las personas que han sido grandes y que han decaído rápidamente”.[9] El balneario aparece también citado por el Padre Coloma (1851-1915) en “Pequeñeces”, por José de Orueta en “Memorias de un bilbaino” y por A. Traveller, en la revista “Por esos mundos, Páginas del Veraneo, Los Baños de Zaldivar” Madrid, 1 de julio de 1910.

 

Don Manuel María fue accionista del Ferrocarril Bilbao-Tudela, miembro de su Consejo de Administración en 1861, y director particular del camino de Arratia nombrado el 11 de enero de 1858. Por Real decreto de 18 de octubre de 1879 se le nombró Comisario de Agricultura, Industria y Comercio de la provincia de Vizcaya. Participó en varias comisiones sobre el Ferrocarril de Triano. También fue accionista del Ferrocarril de Guernica, del de Elgoibar a San Sebastián y del de Lezama[10]. Invirtió así mismo en los vapores “Unión”, “Comercio”, “Norte”, “Carmen” y “Amberes” entre los años 1861 y 1865 (Archivo de Gortázar 257). Fue Consejero de la Sociedad de Seguros Mutua de Incendios en 1863, de la sucursal del Banco Hipotecario Español y General de Crédito en 1864, y del ferrocarril Bilbao-Durango, con 50.000 Ptas. en 1880, “siendo uno de los mayores pudientes de Vizcaya en concepto de propiedad rural e industrial. En 1866 sus propiedades en Bilbao le reportaban una renta de 94.270 reales de vellón”.[11] En 1887 las rentas del Infanzonazgo (Bedia, Lemona, Castillo, Galdácano y Güeñes) le producían 27.276,5 reales (en 1877 casi lo mismo; 26.197,5 reales). Don Manuel María fue el tercer accionista (140 acciones sobre 2.000) del “Nuevo Teatro de Bilbao”, luego llamado Arriaga, Sociedad Anónima constituida el 22 de marzo de 1885. El futuro Arriaga tuvo 112 accionistas, siendo el mayor doña Casilda de Iturrizar. Fue Vicepresidente de la Sociedad Bilbaina en 1864 [12] y Secretario interino de la Casa de Misericordia de Bilbao en 1871. La Sociedad Bilbaina fue creada en 1839 por 133 bilbainos, a similitud de los clubes ingleses, alquilando una propiedad a los Gortázar para su administración. Tuvo su sede en la Plaza Nueva hasta 1913. La Bilbaina fue centro de reunión de los defensores del fuerismo liberal.

 

Desempeñó una importante actividad política de corte fuerista y liberal. Fue Padre de Provincia de Vizcaya y Diputado General, como lo habían sido su padre, su abuelo y su tercer abuelo. Desempeñó los cargos de Teniente de Alcalde en 1859 y de Alcalde de Bilbao en 1860[13], Concejal o Regidor del Ayuntamiento de Bilbao en los años de 1861, 1862, 1865 y 1866. Fue Apoderado suplente en las Juntas Generales de Guernica por Bilbao los años 1859 y 1862. Diputado foral desde 1867, resultó elegido Senador del Reino por Vizcaya el 5 de abril de 1877. En el Archivo de Vildósola (2517/015) figura un certificado del acta de elección[14]. Fue uno de los últimos Presidentes de la Diputación General de Vizcaya antes de la abolición de los Fueros (1872-74), elegido por el bando oñacino el 7 de diciembre de 1872. Por causa de la guerra carlista se alargó el mandato hasta septiembre de 1876. Se le puede encuadrar como cabeza de los “fueristas transigentes”[15], frente al error que supuso el texto de la ley de 21 de julio de 1876 por la que se abolieron los Fueros tajantemente. Aceptó, para evitar males mayores, ser el primer Presidente de la nueva Diputación Provincial de Vizcaya desde el 15 de mayo de 1877 a 1880, nombramiento realizado por Real Orden del Gobierno de Cánovas del Castillo. Pretendió salvar “algunos restos, sobre los ya salvados, del naufragio de nuestras instituciones”[16]. Javier de Ybarra[17] lo explica a continuación: “Con la censura de muchos foralistas, el que poco tiempo hacía había sido Diputado general de Vizcaya, el ilustre caballero D. Manuel María de Gortázar y Munibe, aun compartiendo los mismo sentimientos fueristas que todos los vizcaínos, aceptó en prueba de sacrificio y de amor sin límites a Vizcaya el penoso encargo de presidir la nueva Diputación Provincial de Vizcaya...” El 25 de septiembre de 1876 rindió cuentas a las Juntas Generales de Vizcaya, sobre lo actuado desde 1872 a 1876; “La Diputación tiene el privilegio más triste aún de ser la primera Diputación General de Vizcaya elegida conforme a Fuero y costumbre secular que viene a resignar su mandato sobre las santas ruinas de nuestras milenarias libertades forales, y ni siquiera le queda el consuelo, a pesar de todos sus deseos y esfuerzos, de que le haya sido posible resignarle a la sombra del Árbol simbólico de estas mismas libertades.” En gran parte a él se debe el primer Concierto Económico de 1878, régimen que duró hasta 1937 año en el que Vizcaya y Guipúzcoa fueron declaradas provincias traidoras por el franquismo. “Fue capaz de llevar a buen puerto las negociaciones que culminaron en el Concierto Económico de febrero de 1878.” (www.adconcordian.org). Fue autor del “Diario del sitio de Bilbao”[18] de 1874, donde se relata la defensa del sitio de Bilbao frente al asedio carlista junto al General Ignacio del Castillo, luego Conde de Bilbao[19], Grande de España y Padre de Provincia por la defensa de los fueros. Manuel María recibió la Gran Cruz del Mérito Militar. Caro Baroja comenta sobre el Diario lo siguiente; “Los testimonios que han dejado algunos civiles son aún más sabrosos. Un notable, Gortázar, dirigente de la Diputación, escribe a uno de sus amigos en un tono apacible lleno de buen humor”. También se conserva la correspondencia que mantuvo con el Teniente General Manuel Aguilar-Galindo y Diosdado entre 1872 y 1876. Sobre su biografía política se debe consultar a Vázquez de Prada.[20]

 

El 17 de noviembre de 1869 asistió junto a su tío el Conde de Peñaflorida, Víctor de Munibe, el sobrino de éste, Javier de Mendizábal y Munibe, su hermano José Antonio de Gortázar y su amigo Cayetano Uhagón, a la inauguración del Canal de Suez. Los hermanos Gortázar llevaban una carta de Pascual Madoz para Ferdinand de Lesseps, a quien saludaron. El día 18 asistieron de frac a la cena-baile ofrecida por el Sultán junto a otros 400 invitados. Allí charlaron con la Emperatriz Eugenia de Montijo. Fueron por tierra hasta Brindisi, donde embarcan el 9 de noviembre a bordo del “Príncipe Oddone” rumbo a Port-Said. Su hijo Ignacio dejó un interesante relato del viaje, publicado por la R.S.B.A.P. [21] El 24 de junio de 1883 participó en la inauguración del monumento a su antepasado Samaniego en Laguardia, acto del que dio cuenta la revista Euskal-erria. El día 10 de septiembre de 1887 la Reina María Cristina visitó Bilbao. Hubo un Tedeum en la iglesia de Santiago. El Rey Alfonso XIII, en brazos de su madre fue llevado bajo palio por Manuel María, entre otros notables de la Villa.[22] Gran aficionado a la música, fue discípulo de Nicolás Ledesma (1791-1883), el músico español más eminente de su época, Presidente de la “Segunda” Sociedad Filarmónica de Bilbao[23], de la que Manuel María fue Secretario en 1852[24]. Cuando se constituyó la Filarmónica de Bilbao (la tercera) en 1896, la circular fundacional fue encabezada por Manuel María, junto a su hijo Juan Carlos, Tomás Zubiría, Ramón de la Sota, Adolfo Urquijo, Luis de Lezama-Leguizamón, Manuel Losada, Javier Arisqueta, José Orueta, Emiliano de Arriaga, José María de Olávarri y John Browne. Manuel María tuvo también gran gusto por la pintura. Fue mecenas de Anselmo Guinea (1854-1906), a quién sufragó su formación en Madrid y Roma, y de Manuel Losada, otorgándole una beca en 1890. En 1857 tuvo un pleito con Rafael Manso y en 1880 otro con Juan Francisco de Zuricalday, que posiblemente fuese pariente. En 1888 mantuvo otro pleito con el Conde de Superunda (sic). Manuel María de Gortázar tuvo 10 hijos.

 

Contrajo matrimonio en Laguardia el 25 de marzo de 1857, previa dispensa, con su prima segunda -por Munibe- CATALINA MANSO DE VELASCO Y SALAZAR, MUNIBE Y ZABALA, nacida en Torrecilla de Cameros, Logroño, el 13 de febrero de 1836. El contrato matrimonial figura en el Archivo de Gortázar con el número 310. Su padre fue León Santiago Manso de Velasco y Munibe, nacido el 20 de febrero de 1803 en Logroño y fallecido en 1855, IX Señor de las Cinco Villas del valle de Arraya, XI Alférez Mayor de Laguardia, nieto del VIII Conde de Peñaflorida y sobrino-nieto del II Conde de Superunda. Existe un retrato suyo en casa del Conde de Salazar, pintado el 28 de mayo de 1832 en Madrid, cuando tenía 29 años. León Santiago casó el 21 de septiembre de 1834 en Vitoria con Ignacia Salazar y Zabala, nacida el 1 de mayo de 1809 en la capital alavesa y fallecida el 9 de noviembre de 1849, hija de José Joaquín Salazar y Sánchez de Samaniego, II Conde de Salazar (1775-1838), y nieta de José Martín de Zabala y Aramburu, II Conde de Villafuertes (1735-1777). Tanto Manuel María de Gortázar y Munibe como su mujer fueron descendientes directos del padre de San Ignacio de Loyola, don Beltrán Yañez de Oñaz y Loyola, IX Señor de Oñaz y Loyola, a través de las Casas de Loyola, Aguerza, Eguía, Irarraga, Idiáquez y Munibe, así como de Pedro de Jaso, bisabuelo de San Francisco Javier, también por la Casa navarra de los Eguía. Los Gortázar Landecho también descienden de Ruy Núñez de Guzmán, abuelo de Santo Domingo de Guzmán (1170-1221). En 1857 Manuel María fue nombrado tutor y procurador de sus sobrinas Catalina, Nicolasa, Susana y Sergia Manso de Velasco. De este primer matrimonio nació un único hijo llamado José María de Gortázar y Manso de Velasco, (1858-1922).

 

Doña Catalina falleció al mes del parto, el 11 de enero de 1859, siendo enterrada en Mallona. Su marido casó en segundas nupcias con su cuñada, SUSANA MANSO DE VELASCO Y SALAZAR, que contaba 21 años de edad, el 22 de octubre de 1863, en Torrecilla en Cameros, siendo testigos José Sáenz de Tejada y Casimiro Montalvo (Partida de casamiento Archivo de Gortázar 260). Doña Susana nació en Torrecilla en Cameros[25] el 11 de agosto de 1842 y falleció el 3 de mayo de 1934 en Bilbao, a los 91 años. Fue heredera de los derechos al Condado de Superunda, con Grandeza de España, al fallecer sin sucesión su primo don Alberto Manso de Velasco y Chaves, VI Conde de Superunda, V Marqués de Rivas de Jarama, Marqués de Bermudo, Duque viudo de Medina de Rioseco. De esta manera el Condado de Superunda volvió a la rama primogénita, representada por los Gortázar, tal y como se explica en detalle en la obra de Javier de Ybarra “Escudos de Vizcaya”. La Grandeza le fue otorgada a su hermano José María, V Conde de Superunda, Caballero de Calatrava, el 16 de diciembre de 1866. El condado de Superunda fue otorgado a José Antonio Manso de Velasco y Sánchez de Samaniego el 8 de febrero de 1748 con el Vizcondado previo de Fuente Tapia. Fue Virrey del Perú y Caballero de Santiago, muriendo soltero. Existen varios retratos del primer Superunda. Dos fueron propiedad de Manuel María de Gortázar y Landecho. El primero es casi de cuerpo entero, con el escudo de Manso de Velasco. El segundo, de grandes dimensiones (291 x 238 cm), retrata al personaje a caballo en 1746, es obra de Cristóbal Lozano y fue vendido al Museo de América de Madrid[26]. Del mismo autor existe otro retrato (222 x 136 cm), de cuerpo entero, realizado en 1758 y que se halla en el Museo de Arte Religioso de la Basílica Catedral de Lima. Existe otro retrato similar. Susana Manso también heredó los derechos del Condado de Salazar[27], al fallecer sin sucesión don Andrés de Salazar y Urbina, IV Conde de Salazar. Asimismo heredó los derechos al marquesado de Rivas de Jarama, aunque nunca ejerció el derecho, ni tampoco sus sucesores Gortázar. Con el tiempo, una rama menor de los Manso de Velasco (Van Moock Chaves) rehabilitó el título en 1966[28].

 

Fue Señora del Palacio de Samaniego en Laguardia, construido hacia 1650, con su finca “La Escobosa”[29]. Es un edificio de 700 m2 de superficie. En el oratorio de dicho palacio existía un bello de cuadro de amplias dimensiones, llamado “Adoración de los pastores”, de la escuela española del siglo XVII. Javier de Ybarra en su obra “Escudos de Vizcaya” explica el vínculo de Samaniego con los Gortázar; “Corresponden estas armas (de Sánchez de Samaniego, Munibe, Idiáquez y Ramírez de la Piscina), que se conservan en un cuadro en la residencia de los Condes de Superunda, en su Casa palacio de Gortázar, de la calle del Correo bilbaína, a don Félix Ignacio Sánchez de Samaniego y Munibe, padre del ilustre fabulista don Félix María Sánchez de Samaniego y Zabala, cuya efigie en cuadro romántico, decorado en torno con pasajes de sus fábulas, también se halla en dicha casa…. La madre del fabulista fue doña Juan María de Zabala Irala y Arteaga-Lazcano, natural de Villafranca de Oria…y de su esposa María Rosa de Arteaga y Lazcano, hermana del Marqués de Valmediano… Al extinguirse la línea de varón sucedió en el Palacio de Sánchez de Samaniego la referida doña María Josefa Sánchez de Samaniego y Zabala-Irala, que por sus nupcias con Manso de Velasco y la sucesión en los Gortázar… dio lugar a que en esta familia bilbaína vincularan el Señorío de las Cinco Villas del valle de Arraya y su Palacio de Sánchez de Samaniego”. El fabulista fue tío bisabuelo de Susana Manso de Velasco. En el Archivo de Gortázar (771) hay una relación de los objetos de valor que había en la casa.

 

También fue Señora de la Torre de Irala en Anzuola como décima primera nieta de Martín de Irala, Señor de la Torre de Irala en el siglo XV. Javier de Ybarra en su antes mencionada obra explica la procedencia de Irala; “Este Palacio de Irala lo hubieron los Gortázar por don Pedro de Zabala-Irala, Señor del mismo y padre del referido don José Joaquín de Zabala y Yurreamendi, que hubo el Palacio de Yurreamendi en Tolosa, por su madre doña María Antonia de Yurreamendi e Idiáquez, hija del Caballero del Hábito de Santiago, desde 1629 y Gobernador del Real Sitio de Aranjuez, don Jerónimo Ruiz de Yurreamendi y Bonal y de doña María Clara de Idiáquez Isasi y Arriola”. Ybarra añade que la Torre de Irala posiblemente desapareció, pero todavía existe y es habitada. El mayorazgo incluía también casas y tierras en Oñate y Elgoibar. El último propietario en la familia fue Alvaro de Gortázar y Manso de Velasco.

 

Otra de las propiedades que heredó fue el Palacio de Idiáquez[30] en Tolosa, que había sido propiedad del fabulista Samaniego (1745-1801), uno de los 16 fundadores de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. El mayorazgo de Idiáquez comprendía otras seis casas en Tolosa, cinco caseríos y tierras. En el mencionado Palacio existía un baúl de cuero repujado, y labrado con las armas imperiales[31], regalo del Emperador a su Secretario don Alonso de Idiáquez y Yurreamendi[32], asesinado el 11 de junio de 1547 por los luteranos para robarle, al pasar el río Elba cerca de Torgao, en Sajonia. Los asesinos fueron posteriormente fusilados. El cadáver fue repatriado a San Sebastián. En una carta enviada por Alvaro de Gortázar y Manso de Velasco desde Bilbao el día 20 de agosto de 1932 al Administrador de “La Baskonia”, Pedro de Echeverría, se dice lo siguiente: “ Dicho objeto es, sin duda, el baúl que estaba en el palacio de Idiáquez en la villa de Tolosa, del que tanto había oído hablar a mi padre, y en el que, según consta, fueron enviadas las ropas y otros objetos pertenecientes a su hijo Don Alonso de Idiáquez, asesinado por los protestantes al pasar el río Elba, cuando regresaba de cumplir una misión que el Emperador le había encomendado cerca de su hijo, luego el rey Felipe 2º, para tratar de la boda de una de las infantas” (Archivo de Gortázar 608). Dicha arca es propiedad de los Gortázar Landecho[33], sobrinos del último propietario del Palacio de Idiáquez.

 

En este palacio se hospedó Carlos V el 26 de noviembre de 1539, estando de camino hacia Flandes. Pasada la noche, oyó misa en la iglesia de Santa María. Posteriormente, en 1565, se hospedó Isabel de Valois, esposa de Felipe II. En los años 1624 y 1626, el entonces propietario del palacio, Don Martín de Idiáquez Isasi, mandó restaurarlo y colocar sus armas[34]. En 1828 estuvieron Fernando VII y su esposa, así como la reina Isabel II en el año 1845. En 1873 el palacio fue ocupado durante la última guerra carlista, produciéndose diversos daños; “Cuenta formada por Petra de Azpiroz, viuda de Arteaga, arrendataria de la casa palacio de Idiáquez sita en Tolosa, propiedad de Manuel María de Gortázar, sobre el coste de las obras de reparación de dicha casa palacio tras la ocupación de una guarnición militar en el año 1873. Incluye una descripción de la citada casa palacio de Idiáquez” (Archivo de Gortázar 731). En sus bajos se halla actualmente el “Mesón Idiáquez”. Fue reformado y dotado de iluminación en 1969. Doña Susana fue Señora del Palacio de Yurreamendi en Tolosa. Este mayorazgo sufrió grandísimos daños en 1794 causados salvajemente por los franceses, como en tantos otros lugares de España. La posterior Guerra de Independencia lastró económicamente a España durante 100 años. El mayorazgo incluía tierras en Tolosa, Burgos y Castrogeriz. Sobre estos tres mayorazgos de Yurreamendi, Idiáquez e Irala, se conserva la llevanza de cuentas por el administrador José María de Echeverría, desde 1856 a 1873 (Archivo de Gortázar 740 y 741), así como diversa correspondencia al respecto (Archivo de Gortázar 589, 708, 729, 732, 735 739). En el oratorio de la casa de los Gortázar de Bilbao existía una Bula del Papa Pío X con el siguiente texto: “Dilectis Filius Susannae Manso Viduae de Gortázar, eiosque natis Josepho Mariae, Joanni Carolo, Alvaro, Mariae ab Assumptione, Raymundo, Mariae a Rosario, Xaverio, Richardo et Ignatio cum uxore, nec non Seergiae netae Susannae Sorori”. Se conservan en el Archivo de Gortázar (28) cinco cartas remitidas por Luisa Frías-Salazar de Díez a sus amigas Susana Manso de Velasco y Trifonia de Gortázar. Sobre Sergia Manso de Velasco, antes citada, escribió su sobrino Martín de Gortázar y Landecho: “Convivió hasta su muerte, a los 102 años, con las “chicas” de Gortázar y su hermano Alvaro en el tercer piso izquierda de la casa de Correo 8. En uno de los extremos del piso existía una pieza, que llamaban “El Torreón” donde se reunían todas las noches, después de cenar cada familia en su piso respectivo, allá por los años 40, todas las familias Gortazar de la casa alrededor de la “tía Sergia” que ya tenía más de 90 años, sentada ante la mesa camilla, bien provista en el invierno de un reconfortante brasero. Los de la generación de los Gortazar Manso le trataban de Usted. Los hijos de ellos, Gortazar Landecho y Gortazar Aguilar, le tuteaban. Cuando le preguntaban si pensaba llegar a los cien años contestaba: “No hay porqué ponerle límites a la misericordia de Dios”.

 

Fue sepultada en Derio. Para pagar la testamentaría fue vendida a un museo inglés del mueble un espléndido comedor y sillería de laca del Palacio de Gortázar de Bilbao. El valor de la herencia que dejó de los bienes de Vizcaya se tasó oficialmente a efectos del Impuesto Transmisión de Bienes (Archivo de Gortázar 259) en 942.995 Ptas. de las cuales 33.750 correspondían a la casa de Bedia, 15.111 Ptas. a los bienes de Lemona, 8.190 Ptas. a los muebles de Bilbao, 5.000 a los de Bedia. La casa de Correo, 8 en Bilbao se tasó en 741.770 Ptas. y la planta baja de la Plaza Nueva en 83.700 Ptas. Los bienes radicados en Alava ascendían a 64.473 Ptas. (de las cuales 10.397 correspondían al Palacio de Samaniego y 20.194 a la finca de “La Escobosa”). No obstante, en diciembre de 1932, Antonio Estefanía Moreno, en correspondencia dirigida a Alvaro de Gortázar Manso, calcula que una vez realizada la inversión necesaria para explotar la finca, ésta tendría un valor aproximado de 200.000 Ptas. En dicho año de 1932 la finca tenía unas 40 hectáreas (17 de viñedo). En 1954 se tasó en 859.000 Ptas., unos 35 millones Pts. del 2002, según el cómputo del Servicio de Estudios del BBV (dato muy relativo por el distinto valor de los inmuebles). En 1954 se constituye “Arraya, S.A.” valorándose la casa y pertenecidos en 1.011.885 Ptas. Los bienes de Logroño importaban 12.770 Ptas. El 25 de agosto de 1885, el matrimonio Gortázar-Manso se dio poder mutuo para testar ante el notario de Bilbao Félix de Uribarri, por el que doña Susana otorgó testamento a nombre de su marido el 10 de diciembre de 1896, ante el notario de Bilbao Antonio de Uceda. En 1922 y 1924 otorgó dos nuevos testamentos en los que dejó como herederos a sus ocho hijos (Archivo de Gortázar 346 y 801). De la testamentaría de Manuel María de Gortázar, realizada en 1896 por el abogado y administrador de la familia, Pedro Crespo Sánchez-Salvador (Archivo de Gortázar 336), reseñamos las siguientes valoraciones: los activos suman un total de 2.249.024 Ptas. En cuanto al pasivo, las deudas ascendían a 1.417.386 Ptas., correspondientes a préstamos del Banco de Bilbao[35] principalmente, así como del Banco del Comercio de Bilbao, de Luis de Landecho, Casimiro de Arana, Mercedes de Otaduy y otros. Al patrimonio de don Manuel María habría que añadirle el de su mujer.

 

Manuel María murió en su casa de Bedia, de bronquitis crónica, a las ocho y media de la mañana del día 12 de octubre de 1896, a los 72 años, la misma edad a la que falleció su tatarabuelo don Domingo Martín de Gortázar y Guendica. Fue sepultado en Mallona y posteriormente trasladados sus restos a Derio el 13 de octubre de 1918. La revista “Euskal-Erria” publicó una necrológica[36]. Labayru le dedica las siguientes líneas; “En Vizcaya subsistían ya muy pocos Padres de Provincia, y desde el 12 de octubre de aquel año contaba con uno menos. El fallecido era Don Manuel María de Gortázar y el óbito tuvo lugar en su casa de Bedia. Fue Diputado General en las Juntas de Guernica y admitió el cargo de Presidente de la Diputación Provincial de Vizcaya en el crítico período en que aceptándolo se exponía a ser blanco de censuras por parte de sus coprovincianos. Sin embargo, en Vizcaya se reconoció lo muy amante que el caballero Gortázar era de su tierra, sin que la ambición ensombreciera sus nobles fines. Las Juntas Generales le nombraron Padre de Provincia título el más honorífico y distinguido del Señorío. Invirtió su cuantiosa fortuna en empresas vizcainas y reedificó el edificio de su propiedad en los baños de Zaldívar. Colaborador esporádico de El Noticiero, dedicó numerosos artículos a la defensa del arbolado de Vizcaya. El Señorío perdía en esa ocasión a uno de sus hijos más notables”[37] Cuatro años antes de morir, el 8 de mayo de 1892, escribió en su casa de Laguardia un enigmático verso en el que parece analizar su actuación política de “fuerista transigente”, sus dudas sobre el acierto de sus actos en los difíciles momentos que le tocaron vivir, la seguridad sobre su propia honradez y la nostalgia: “Cuando todo aquí se me hunde, una vela soy que se apaga, esperando la mortal daga, no soy sino nieve que se funde…” De Manuel María de Gortázar y Munibe existen dos buenos retratos, uno propiedad de su biznieto Gortázar Obieta, y otro vestido con levita pintado por Manuel Losada, de quien fue mecenas, tal y como se ha señalado anteriormente. Este segundo retrato se halla en la Diputación de Vizcaya en Bilbao. Don Manuel María y doña Susana tuvieron 10 hijos, 23 nietos, 78 biznietos, más de 113 tataranietos y 11 choznos, al día de hoy.

 

A continuación se relacionan los once hijos de Manuel María de Gortázar y Munibe. El primero, llamado José María nació del primer matrimonio con Catalina Manso de Velasco y Salazar y los diez siguientes de su segundo matrimonio con su hermana Susana Manso de Velasco y Salazar;

 

1.      José María de Gortázar y Manso de Velasco, nació en Bilbao a las 12,30 horas del 13 de diciembre de 1858, siendo bautizado el mismo día con los nombres de José María, León, Juan Ramón y actuando como padrinos sus tíos los Condes de Peñaflorida (Archivo de Gortázar 309). Falleció de neumonía en Vitoria, en su casa de la calle de la Florida número 10, piso primero, el 4 de octubre de 1922, soltero, a los 65 años de edad, y fue sepultado en Vista alegre. No hizo testamento y le heredaron sus hermanos. Estudió en el Colegio de Orduña. En política fue liberal, siguiendo la tradición familiar, y como tal fue Diputado en las Juntas Generales de Guernica por Durango. Heredó el Palacio de Idiáquez de Tolosa, que luego vendería en 1903 por la módica cantidad de 55.000 pesetas al Casino de Tolosa, actual propietario. Fue un dandy de su época. Aficionado a los caballos, fue vocal de la Sociedad de Fomento de la Cría Caballar Vizcaína en 1889, año de su fundación. José de Orueta (gran empresario) le cita en memorias de un bilbaino de las siguientes palabras: “Otro de los atractivos mayores de Zaldívar era la presencia de Joshe Mari Gortázar con sus coches y caballos, de los que era un gran entusiasta e inteligente aficionado…” Existen dos retratos suyos hoy propiedad de los Condes de Salazar. En uno de ellos aparece únicamente la cabeza y el otro es de cuerpo entero, sobre un caballo. Este último es obra del pintor Anselmo Guinea, gran beneficiado de la familia Gortázar. En casa de J. Gortázar se conserva también un dibujo de Guinea con la siguiente dedicatoria: A M.M. Gortázar, su afectísimo, Guinea, Roma, 1882.

2.      Juan Carlos de Gortázar y Manso de Velasco: la biografía y el alcance cultural de la vida y obra de Juan Carlos de Gortázar ha sido estudiada con amplitud y rigor científico por Ignacio Olábarri Gortázar[38]. Nació Juan Carlos en Bilbao a las 7 horas del 28 de agosto de 1864, y falleció en su casa de Samaniego de Laguardia (Plaza de San Juan, 1) a las seis de la tarde del 11 de noviembre de 1926, sin sucesión, a los 62 años. Durante su vida Bilbao multiplicó por cinco su población. Su madre fue su heredera única. En 1864 nacieron también Azkue y Unamuno. Fue bautizado en la iglesia de Santiago al día siguiente de su nacimiento con los nombres de Juan Bautista Carlos Ramón. Fueron sus padrinos de bautismo sus tíos Juan Carlos de Alzaá y Larrañaga y Elvira de Gortázar y Munibe. Juan Carlos fue un hombre religioso, delgado, sensible y padeció dolencias de estómago, característica ciertamente familiar pues la heredó de su padre y se repitió en las siguientes generaciones. Con respecto a sus ideas políticas, se puede afirmar que mostró en general desinterés por la política, aunque fue un convencido vasquista, enamorado de su patria chica, ajeno al nacionalismo oficial y a su líder, a quien llamaba “el tirano de Sukarrieta”. Tuvo un tenue y breve acercamiento al nacionalismo político moderado y no separatista, en cuanto defensor de la cultura vasca, tan dañada tras la abolición foral y la revolución industrial vasca. Después nunca tuvo actividad política. Este mar de fondo es clave para entender el hervidero ideológico y pasional que rondó a todo vasco por el mero hecho de serlo, en el País Vasco del cambio de siglo. Así, la asignación política de las personalidades de la cultura e intelectualidad vasca de esta época se ha de realizar teniendo en cuenta el momento histórico de máxima susceptibilidad política y sentimental. En consecuencia, y tras el enriquecimiento que supone la excelente investigación de Ignacio Olábarri sobre la figura de Juan Carlos de Gortázar, encuentro adecuado hablar de vasquismo o de vasquismo cultural, en vez de nacionalismo cultural, especialmente al tener en cuenta el alcance fáctico eminentemente político del término. Juan Carlos fue Presidente del “Centro Vasco” en 1901, sociedad recreativa de defensa y promoción de la cultura vasca y explícitamente apolítica. Fue íntimo amigo y compartió mucho su criterio con el del sacerdote Resurrección María de Azkue y Aberasturi (1864-1951), primer presidente de la Real Academia de la Lengua Vasca/Euskalzaindia (1919-1951) y académico de número de la Real Academia de la Lengua, que perteneció al PNV durante seis meses... Licenciado en Derecho, empleó trece años en los estudios jurídicos, sobre los que no tuvo ningún interés, después de pasar por las Universidades de Madrid, Salamanca y Valladolid[39].

 

Fue un gran musicólogo y músico aficionado. Desde los siete años empezó a recibir clases de música. Fueron sus profesores de piano y solfeo Antolín Sáenz y José Luis Muguerza, organista de la parroquia de San Nicolás. “No se tuvo por músico profesional, si bien tocó violín, viola y piano con bastante perfección En San Antón, los Santos Juanes, después del sermón de Viernes Santo, no faltaba Gortázar con su Cuarteto y la obra Las siete palabras, de Haydn”.[40] Gestó la tertulia de música llamada “El Cuartito,” en 1884 (formado entre otros, por Lope de Alaña 1850-1926, Luis Lezama-Leguizamón, Luis Pueyo, Eduardo Torres Vildósola y Juan Carlos de Gortázar), germen de la Sociedad Filarmónica, la Sociedad de Cuartetos en 1884, creó la Sociedad Coral de Bilbao el 4 de agosto de 1886, cofundó la Sociedad Filarmónica de Bilbao, primera de las de su clase en España, el 23 de febrero de 1896,[41] la Academia Vizcaína de Música en 1903,[42] la Revista Musical en enero de 1909 (cuyo último número apareció en diciembre de 1913), el Conservatorio Vizcaíno de Música en 1920 y la Orquesta Sinfónica de Bilbao en 1922. Viajó por Francia, Alemania (Bayreuth, 1896) y Austria para conocer las entidades musicales de dichos países. Tuvo amistad con Azkue, Falla, Granados, Crickboom, Guiard, Emiliano de Arriaga, Casals, Bretón, Pedrell, Zuloaga, Sota…, conservándose correspondencia que mantuvo con ellos sobre diversas actividades culturales. Fue un apreciado crítico de arte; admirador de Zuloaga y de Guiard, de quién fue amigo íntimo, defendió al primero de los ataques sufridos por no ser su arte fielmente vasco, según algunos. En sus escritos puede leerse entre líneas la altura intelectual del autor. Fue el “padre artístico” de Jesús Guridi (1886-1961), biznieto de Nicolás Ledesma, para quién escribió “Así cantan los chicos”. Falleció Juan Carlos de Gortázar el mismo día en que Guridi estrenó en Madrid su obra “El Caserío”. Fue Secretario y accionista de S.A. de Empresas Artísticas, Presidente de la Junta de Cultura Vasca, de las Juntas de los Museos de Bellas Artes y Etnográfico y miembro de la Junta de la Sociedad de Estudios Vascos (1922-1928). Presidió la Santa Casa de Misericordia y fue miembro de la Junta de Caridad del Santo Hospital Civil de Bilbao. Desde 1922 hasta su muerte fue miembro de la Junta Permanente de la SEV- Eusko Ikaskuntza, en calidad de vocal de la sección de Música y Danza. A su muerte le sustituyó el Padre Donosita. Utilizó como seudónimo Ignacio de Zubialde. Existe un retrato suyo en la Sociedad Filarmónica, pintado por Manuel Losada por encargo de la Filarmónica al fallecer Juan Carlos, y un boceto de Ignacio Zuloaga para un cuadro del Kurding Club. Este club, en origen llamado “El Escritorio”, fue creado por Juan Carlos de Gortázar y otros amigos en 1886. Según Alvaro Chapa; “El Kurding, auténtico renuevo del Bilbao culto, estuvo formado hasta su desaparición, en 1898, por hombres de talante liberal y de una sensible afición por las cuestiones artísticas. Fueron miembros del Kurding Club, además de Gortázar, Manuel Losada, Darío Regoyos, Anselmo Guinea, Ignacio Zuloaga…” [43] Las actividades eran culturales y lúdicas, de corte liberal. La mascota del club era un loro traído de Cuba, llamado Ubano, cuyo nombre pasó a ser el himno del club. Chapa cita a Adolfo Salazar, que señaló que la educación musical del público español se inició en un cuartito de la calle Correo, de Bilbao. En 1928 el Ayuntamiento de Bilbao promovió la “Fundación Juan Carlos Gortázar y Manso de Velasco” para otorgar becas y apoyar vocaciones musicales, siendo el maestro Jesús Arámbarri (1902-1960) el primer beneficiado, según señala Jesús María de Arozamena en su libro “Jesús Guridi”[44]. Este mismo autor sostiene que Juan Carlos de Gortázar fue el mejor crítico musical de su tiempo. La Fundación existió al menos hasta 1946.

 

Fue autor del libro “Bilbao a mediados del siglo XIX según un epistolario de la época”[45], escrito en 1920, obra clásica y costumbrista. De la primera edición, impresa en Bilbao en la “Biblioteca de Amigos del País,” se hicieron 100 ejemplares, el primero de los cuales se envió a Alfonso XIII. En la dedicatoria del libro dejó escrito; “Pero, en especial es para vosotros, bilbainos viejos… Él hará reverdecer en nuestra memoria otros días, que si no son mejores que los actuales, os bastará con querer para que lo sean, porque entraron ya en el Pasado, donde todo se purifica, todo se ennoblece y en donde la realidad idealizada se esfuma en visiones de ensueño.” Alfonso XIII, por sugerencia de su pariente Juan Allendesalazar (“…y tu bien sentada fama de ser el crítico musical más competente y documentado de España…”) y a través del pertinente Real Decreto, le nombró el 17 de octubre de 1919 Delegado Regio Provincial de Bellas Artes, título al que renunció al día siguiente, alegando problemas de salud. La realidad fue que su nombramiento motivó fuertes quejas de José Félix de Lequerica (1890-1963), un “separador”, que realizó falsas y mentecatas acusaciones de separatismo. El Vicepresidente del Senado, Elías Tormo le envió una carta de desagravio. Fue sepultado en Derio. José de Orueta dejó escrito en su necrológica; “Alma de poeta, corazón de niño, espíritu recto de caballero, fue un ejemplar bellísimo de su raza”. Hombre de gran sensibilidad del que según Manuel Basas “Se cuenta de él que solía esconderse por los rincones de la sala de conciertos de la Filarmónica, en Bilbao, para ocultar las emociones que le inundaban de lágrimas y le arrobaban de dicha”. Rafael Sánchez-Mazas escribió de él; “…la figura de Juan Carlos Gortázar, verdadero señor y sabio como nadie en sonatas, a quien siempre imaginaré bajo el Tilo y a quien yo, que mucho le quería, puse en mi adolescencia el mote secreto de “El Caballero Do-Re-Mi-Fa…”.[46] Según relata El Noticiero Bilbaino el 25 de septiembre de 1928 se le hizo un homenaje póstumo en Laguardia en el que Garavilla le hizo un retrato que quedó en la colonia escolar. El maestro Arámbarri compuso la elegia “In Memoriam”, dedicado a su recuerdo. Fue estrenada el 9 de marzo de 1939. Otra nota necrológica de la Gaceta del Norte afirmaba: “Aquel hombre bueno, bondadoso en extremo, bueno hasta no poder más, sentía verdadero afecto por los pequeños”. Murió abintestato y fue declarada única heredera su madre, Susana Manso de Velasco y Salazar. Antes de la reedición de la “Revista Musical”, la figura de Juan Carlos de Gortázar estaba pendiente de un estudio en profundidad, según reclama el escritor Ángel María Ortiz Allfau (“Preclaro y predilecto Juan Carlos de Gortázar”): “Sorprende la falta de interés y atención que el Bilbao oficial ha prestado a uno de sus hijos más preclaros y que más hizo por la música, el arte y el bienestar social de la Villa”. La reedición de la “Revista Musical” y la asignación reciente de una calle en Bilbao (en Miribilla) han empezado a hacerle justicia.

3.      Francisco Javier de Gortázar y Manso de Velasco: fue bautizado en la iglesia de Santiago el día 5 de marzo de 1866 con los nombres de Francisco Javier Casimiro Romualdo. Debió de morir al poco tiempo.

4.      María de Gortázar y Manso de Velasco: nacida el 10 de mayo de 1868 en Bilbao. Fue bautizada al día siguiente en Santiago con los nombres de María Josefa Nicolasa Ramona (Archivo de Gortázar 309). Religiosa en el Convento del Sagrado Corazón de Jesús de Larrauri en Munguía. Falleció en Bilbao el 29 de febrero de 1940, ab intestato. Según su sobrino Martín de Gortázar y Landecho; “…a quien íbamos a visitar con nuestros padres cada vez que viajábamos desde Las Arenas a Bilbao y a la que nos costaba darle un beso por culpa de su toca rígida, rizada y almidonada que sobresalía varios centímetros de su cara flaca y angulosa con aquella mirada penetrante y bondadosa que nos dirigía llena de afecto.”

5.      Álvaro de Gortázar y Manso de Velasco: nació el 19 de febrero de 1870 a la 1,30 de la mañana en Bilbao, siendo sus padrinos de bautismo su hermano José María y su tía Trifonia de Gortázar y Munibe. Fue bautizado dos días después en la iglesia de Santiago de Bilbao con los nombres de Alvaro León Ramón (Archivo de Gortázar 309). Murió en Bilbao el 9 de octubre de 1958 a los 88 años, sin sucesión, siendo sepultado en Derio. Estudió el bachillerato, al igual que su hermano Juan Carlos, en la Academia de la Cruz. Comenzó los estudios de arquitectura, pero no los terminó. Estudió en la Universidad de Deusto de 1889 a 1891. Fue Señor de la Torre de Irala en Anzuola. Fue Amigo de Número de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País,[47] en cuyo Boletín escribió “En el centenario de Samaniego” en 1945. Bibliotecario de la Sociedad Bilbaína en 1915, 1917 a 1921 y de 1942 a 1946, siendo nombrado Bibliotecario Honorario Vitalicio de la Sociedad Bilbaína desde 1947. Adquirió valiosísimos mapas para la Sociedad.[48] Vocal de la Junta de Caridad de la Casa de Misericordia. Fundador principal en 1934 de la Sociedad de “Amigos de Laguardia” y su Presidente vitalicio. Perteneció a la Sociedad de Estudios Vascos y fue “Hijo Adoptivo de Laguardia”[49] nombrado el 1 de septiembre de 1944. Este título contiene un precioso dibujo de Carlos Sáez de Tejada, propiedad de Fernando de Gortázar y Landecho por donación de sus primas Gortázar Aguilar. En 1935 descubrió en Elvillar con su pariente Carlos Sáenz de Tejada un dolmen o sepulcro de galería segmentada, (“Chabola de la hechicera”) calificado por José Miguel de Barandiarán[50] -a quien invitaron a visitarlo-, como “primera aportación eneolítica de la arqueología riojana”. Fue excavado en 1936 por Barandiarán y fue el primero de la serie de dólmenes riojanos. Tras su excavación en 1975 y posterior restauración, en su entorno se ha instalado un foso para su protección. En el Archivo de Gortázar (591) hay un Oficio de la Diputación de Vizcaya del año 1944 agradeciendo a Alvaro de Gortázar la donación de un cuadro del músico Iparraguirre, cedido a la Casa de Juntas de Guernica. En palabras de Martín de Gortázar y Landecho; “Tuvo, si desechamos el que le inventaron por la Señorita de Arnedo, tres grandes amores: 1) La Biblioteca de la Sociedad Bilbaina de la que fue bibliotecario, siendo nombrado Bibliotecario Honorario Vitalicio, (mostró un profundo malestar, rayano en la indignación, cuando trataron de homenajearlo y poner en la biblioteca una placa con su nombre: “Eso sólo se les hace a los muertos” les espetó a los desolados Directivos llenos de agradecimiento y de buena voluntad), a la que proveyó de vetustos ejemplares y en especial de una valiosísima colección de mapas. 2) Laguardia, donde, además del verano con sus hermanas y tía, pasaba temporadas cuidando la cosecha del vino de La Escobosa y completando la colección de ejemplares de las Fábulas de Samaniego en toda clase de idiomas. 3) El archivo Gortazar, situado en grandes armarios empotrados en un cuartito, situado frente a su dormitorio, en el que pasaba horas de paciente y minuciosa labor. 4) Podríamos añadir, pero en vez de como amor, como pasión, su afición, compartida por sus tres hermanos menores, a la buena cocina…” La nota necrológica de El Correo Español-El Pueblo Vasco recogió rasgos de su carácter; “Don Alvaro -menudo, cariñoso, servicial y sincero- fue también en esto un Gortázar. A veces su modestia le hacía ignorar una labor personal que de día en día adquiere significaciones universalistas…”

6.      Asunción de Gortázar y Manso de Velasco: nacida el 8 de agosto de 1871 en Bilbao. Se le bautizó en Santiago con los nombres de María de la Asumpción Ciriaca Ramona al día siguiente de nacer. Fueron sus padrinos José Luis Torres Vildósola y Manuela de Gortázar y Munibe. Falleció en Bilbao el 1 de noviembre de 1959 sin sucesión. Está sepultada en Derio. A ella y a su hermano Alvaro dedicó José Miguel de Azaola su libro “Unamuno y su primer confesor”, Bilbao, 1959; “Al Conde de Superunda, viejo y querido amigo, en prueba de afecto y en homenaje emocionado a la memoria de Asunción y de Alvaro, sin cuya colaboración no habría sido posible este trabajo; con un fuerte abrazo…” Testó en Bilbao ante Celestino Mª del Arenal el 18 de junio de 1934, designando como contadores partidores a Juan Mugártegui Torres Vildósola y a Ignacio Sáenz de Tejada y Gil.

7.       Ramón de Gortázar y Manso de Velasco: nació el 31 de agosto de 1872 en Bilbao a las 0,30 horas. Fue bautizado por don José Goitia el 1 de septiembre con los nombres de Ramón María Francisco y fueron sus padrinos Francisco Crespo y Sergia Manso de Velasco. Ingeniero Industrial. Estudió en la Universidad de Deusto de 1888 a 1892. Fue uno de los fundadores del Sporting Club de Las Arenas. Trabajó para la Compañía franco-española del ferrocarril de Tánger a Fez. Murió el 1 de mayo de 1920 asesinado por los moros en Arcila, Marruecos, para robarle durante la construcción del ferrocarril. Su cadáver fue trasladado de Cádiz a Bilbao. Le fue concedida la Cruz de primera clase del Mérito Militar con distintivo blanco, por Real Orden de 24 de febrero de 1921. La Compañía franco-española pagó una indemnización de 50.000 francos según se desprende de la correspondencia relativa conservada en el Archivo de Gortázar (437). También se conserva una carta remitida por Susana Manso a Eduardo Dato agradeciendo la ayuda prestada en el traslado de los restos de su hijo Ramón, desde Arcila a Bilbao (Archivo de Gortázar 769). Existía hasta la independencia de Marruecos en 1956 en que pasó a llamarse Tzenín de Sidi el Jamaní, una estación de tren entre Tánger y Alcazarquivir dedicada a su memoria, llamada “Gortázar” y escrita también en caracteres árabes. En el Archivo de Gortázar (439) se guarda la chequera que poseía del “Bank of British West Africa Limited”. Fue alpinista aficionado. Se le dedicó una lápida en el monte Calamúa en 1920, destruida durante la guerra civil, con la siguiente leyenda: “Los alpinistas del Club Deportivo de Bilbao, a Ramón de Gortázar (q.e.p.d.) Fue muerto en el cumplimiento de su deber, construcción del F.C. de Tánger a Fez, en Arcila, Marruecos, el 1 de mayo de 1920”. Fue enterrado en Derio.

8.      Rosario de Gortázar y Manso de Velasco: nacida y bautizada en Bilbao el 16 de febrero de 1876 y fallecida el 28 de julio de 1950 en Laguardia. Fue bautizada con los nombres de María del Rosario Juliana Carmen Ygnacia Ramona y fueron sus padrinos su hermano Juan Carlos y su tía Rosario de Arriola. Testó en Bilbao ante Celestino Mª del Arenal el 18 de junio de 1934, designando como contadores partidores a Juan Mugártegui Torres Vildósola y a Ignacio Sáenz de Tejada y Gil.

9.       Javier de Gortázar y Manso de Velasco: nació en Bilbao el 2 de diciembre de 1878, a las 23,30 horas. Fue bautizado por don Ramón Prada con los nombres de Francisco Javier María Pedro Ramón, siendo sus padrinos de bautismo sus tíos Salvador de Olazábal Arteaga y Elvira Ariz y Gortázar. Falleció casi centenario el 14 de enero de 1977, en su casa de Bilbao. Políticamente se apartó de la larga tradición familiar de corte ilustrada, liberal, monárquica y foralista. Fue uno de los primeros seguidores de Sabino Arana, desde 1893, (padre del nacionalismo vasco), y como tal “figura señera del Nacionalismo Vasco.”[51] Este nacionalismo estaba basado en la religión, la raza y el idioma. Era antiliberal y antisocialista. En palabras de Arana; “Aborrezco cordialmente todo liberalismo…Si fuese moralmente posible una Bizcaya foral y euskelduna (o con Euskera), pero con raza maketa, su realización sería la cosa más odiosa del mundo, la más rastrera aberración de un pueblo, y la falsedad más estupenda de la historia…Si yo fuera español sería tradicionalista integristaPara nosotros, sería la ruina el que los maketos residentes en nuestro territorio hablasen euskera.”. Un autor reciente,[52] relata una conversación con Javier Gortázar sobre su iniciación en las ideas nacionalistas de la siguiente forma: “Recordamos a este respecto lo que nos comentaba don Javier de Gortázar y Manso –hijo del que fuera Presidente de la Diputación Provincial interina (intransigente)(sic¿¡!?) de mayo de 1877, don Manuel María de Gortázar- sobre su “conversión” al nacionalismo, “conversión” que fue propiciada por un acto tan elemental como la compra del primer número del Bizkaitarra a un vendedor que lo pregonaba bajo la casa, leerlo, decirse: ¡esto es lo que pienso yo!, y presentarse en casa de Sabino Arana”. Este nacionalismo inicial determinaba en el origen del Partido Nacionalista Vasco (1895) que “Bizkaya será católica-apostólica-romana en todas las manifestaciones de su vida interna y en sus relaciones con los demás pueblos”. Estudió para Ingeniero Industrial en la Universidad de Deusto de 1896 a 1899. En 1899 estuvo desterrado unos meses en San Juan de Luz. En enero de 1901 fue designado por Sabino Arana para la dirección electoral del distrito de Durango en las elecciones provinciales. Fue miembro de “Euzko Gaztedija”, organización fundada en 1901 y luego fundador y Presidente de Juventud Vasca de Bilbao 1912-1916, así como de “Sabindiar Batza” junto a Ceferino Jemein[53]. En abril de 1913 fue detenido y encarcelado. Miembro del Bizcai Buru Batzar en 1916-1917 y Delegado del Gobierno Vasco en la Banca y en Bayona (1938-1959).

 

Según relata su hijo Martín; “Fue Delegado del Gobierno Vasco en la Banca durante la guerra civil en Bilbao, bajo las órdenes del ministro Heliodoro de la Torre, corresponsable, por lo tanto, del traslado de todos los bienes de los Bancos, pretendiendo salvaguardarlos de los azares de la guerra, a un Banco Francés, siendo devueltos oportunamente al nuevo régimen español una vez consolidado. Los Bancos interpusieron una denuncia por robo que nunca fue retirada a pesar de la devolución realizada. Al entrar en Bilbao las tropas franquistas se fue con su esposa Luisa de Landecho y sus hijos Miguel y Ramón a Santander y de allí a San Juan de Luz. El Gobierno vasco en el exilio le nombró Delegado suyo en el sur de Francia por lo que la familia (recuperados ya los dos hijos pequeños desde Inglaterra), se trasladó primero a una localidad cercana a Bayona y a la desembocadura del río Adour en el Atlántico, Blancpignon, en el municipio de Anglet, y después a Bayona. Ejerció esa Delegación desde 1938 hasta 1959. Tras la muerte en Bayona de su esposa el 29 de enero de 1940 fue expulsado por el Gobierno francés (a pedido del español) de la zona fronteriza y se encontró, en su traslado hacia el norte, con la desbandada francesa al penetrar los alemanes por el norte, teniendo que dormir en un banco de la plaza pública. Vivió durante la ocupación alemana en la zona de Petain como inquilino, junto a Heliodoro de la Torre y su esposa Fermina, en una casa al borde de la carretera Toulouse-Burdeos de la que se trasladaron a un pueblo del interior cerca de Vichy una vez advertidos del peligro que corrían si las tropas alemanas eran atacadas por el maquis en sus desplazamientos por la citada carretera. Al poco tiempo se enteraron que la eventualidad temida se dio: las tropas alemanas entraron en la casa y ametrallaron a todos sus ocupantes. Al final de la guerra (2ª Europea) volvió a Bayona donde vivió en el Hotel des Basques, en el barrio de Saint Andrè, hasta su regreso a Bilbao. En 1959, con 81 años de edad, volvió a España, gracias a las gestiones de su hermano Ignacio que recorrió uno por uno los Bancos que le habían denunciado durante la guerra civil, instalándose durante dos años en Laguardia en la casa de Samaniego, al prohibírsele expresamente radicarse en Bilbao”. Fue el gran impulsor de la prensa nacionalista durante el primer tercio de siglo[54]. Según José Luis de la Granja[55], fue el “hombre clave de la prensa jelkide de Bilbao”. Fundó los diarios “Euzkadi” en 1913 (bajo la cabecera JEL, duró hasta 1937), “La Tarde” en 1914 (hasta 1937), del que fue Presidente y “Excelsior” en 1924, primer diario deportivo en España, que se publicó hasta el año 1930. Colaboró en la constitución de la Sociedad de Estudios Vascos (Eusko-Ikaskuntza)[56], siendo de la Junta directiva de 1918 a 1922, y representó a la sección “Estudios Vascos” en el I Congreso de Estudios Vascos en Oñate el año 1918. Fundó con sus hermanos Ignacio y Ricardo la sociedad industrial “Gortázar Hnos”.

 

Jon Juaristi[57] le llama Rafael Gortázar y afirma: “En el primer nacionalismo, el de Arana Goiri y Ramón de la Sota, no hubo nobles auténticos. La única excepción la constituyó el bilbaíno Rafael Gortázar, que fue desheredado de un título alfonsino a causa de sus simpatías políticas; ahora bien, Gortázar no era un jauncho genuino. Venía de la emprendedora burguesía que había acometido la industrialización de Vizcaya a mediados del XIX”. La realidad es que ni se llamaba Rafael ni fue nunca desheredado de título alguno, ni el título en el que sucedió su hermano era alfonsino, ni venía de ningún tipo de burguesía ni cosa que se le parezca, sino de una familia de Parientes Mayores de Vizcaya con unos cuantos años de historia a sus espaldas… Javier de Gortázar fue autor de diversas publicaciones[58]. En 1945 se adhiere al la Liga Internacional de Amigos de los Vascos, según consta en el Archivo Histórico del Gobierno Vasco. Se le impuso una fuerte multa por sus ideas políticas, lo que motivó el que sus hermanos vendieran el palacio de Bedia. En el Archivo de Gortázar (818) figura el siguiente documento sobre la venta de la casa de Bedia; “Medición y tasación de los pertenecidos de la casa sita en el barrio de Bediacolea; y correspondencia mantenida entre Ignacio de Gortázar y Joaquín Ayesta sobre la escritura de venta de la citada casa otorgada a favor de Ayesta en la que se incluye por error como pertenecido el terreno denominado Los Ribazos, y sobre el pago de una indemnización por dicho error”. Existe un lienzo de su retrato realizado por Eizaguirre en Bayona, año 1947, propiedad de su hijo Ignacio, Conde de Salazar. A petición de José Antonio Aguirre realizó una “Memoria de actividades de la Delegación de Bayona correspondiente al período entre 1936 y 1950”, para su presentación al Congreso Mundial Vasco. En junio de 1951 publicó un artículo en Alderdi sobre “Los primeros años”. Se conserva en el Fondo de Archivos del Exilio una gran cantidad de correspondencia sobre su labor en Bayona. En 1959 volvió a España influenciado por su hermano Ignacio al comunicarle éste el fallecimiento de su hermana Asunción.

 

Fue un hombre de profunda religiosidad. Es de señalar que a pesar de tener ideas políticas muy diferentes a sus padres, a su hermano Ignacio y al resto de sus hermanos, mantuvieron una muy estrecha relación familiar. A lo largo de toda su vida, incluyendo momentos en que ésta peligró, se demostraron que la unión familiar fruto de la Fe, está por encima de intereses ideológicos y económicos. Iba a Misa a la cercana iglesia de Santiago con su hermano Ignacio, trabajaron juntos en Gortázar Hnos., uno escribía para la causa monárquica y el otro hermano en despacho contiguo lo hacía para “Euzkadi”. No hablaban de política. El 6 de mayo de 1974 escribió a su sobrino Fernando; “…Todos los días (Misa, Comunión y rezos caseros) recuerdo y pido por todos los que nos faltan en los pisos de esta casa familiar que es nuestro lazo de unión…” En palabras de su hijo Martín: “La guerra civil de España dividió infinidad de familias y creó odios sempiternos por denuncias interesadas y por revanchas inconfesables. La nuestra salió incólume de la prueba y esa fue la mayor lección y el mejor regalo que nos hicieron a los Gortázar Landecho, los Gortázar Manso… Al terminar la guerra, mis hermanos y yo fuimos alojados y cuidados como si fuéramos hijos y fueron hechas todas las gestiones necesarias para que Javier Gortázar y Manso de Velasco pudiera volver de su exilio sin pasar por la cárcel, recuperando el piso 2º dcha. de Correo 8., donde vivió hasta su muerte. Y así, la guerra pasó por los Gortázar sin romperlos ni mancharlos”. Casó el 3 de febrero de 1917 con doña Luisa de Landecho y Allendesalazar, nacida en Madrid el 26 de noviembre de 1887 y fallecida el 29 de enero de 1940 tras larga y penosa enfermedad de la aorta que le tuvo internada en un Sanatorio de Orthez para después venir a Bayona donde murió. De familia monárquica, con el tiempo compartió las ideas políticas de su marido, siendo Presidente de “Emakume Abertzale Batza” en Las Arenas (Agrupación de la Mujer Patriota). Fue socio de la SEV y traductora de una novela de Agatha Christie, publicada por su marido en el diario vespertino “La Tarde”. Fue hermana de Angela, casada con su cuñado, Ignacio de Gortázar y Manso de Velasco, de Manuel, casado con María Luisa de Velasco y Nieto, Pilar, casada con Estanis Urquijo y Ussia, Marqués de Urquijo, José, casado con Mercedes Aguilar y Torres-Vildósola, Adolfo, casado con María Maturana, Mercedes, soltera, e Isabel, casada con Rafael Reyna. Tuvieron los siguientes seis hijos; Ignacio; (V Conde de Salazar, 1918-2005, representante de la Rama Mayor de los Gortázar), Miguel (1919-1990), Ramón (muerto en la División azul, según relata su primo Alfonso, 1921-1942)[59] , Pablo (1922-1926), Martín (1923) y Luis de Gortázar y Landecho, Sacerdote Asuncionista (1925-1981).

10.  Ignacio de Gortázar y Manso de Velasco: ver el número XIX siguiente.

11.  Ricardo de Gortázar y Manso de Velasco: nacido en Bilbao el 31 de agosto de 1884. Fueron sus padrinos sus tíos los Condes de Salazar, representados por Asunción y Ramón de Gortázar y Manso de Velasco. Fue bautizado en Santiago con los nombres de Ricardo Ramón María el día dos de septiembre. Falleció en Bilbao el 30 de septiembre de 1978. Ingeniero de Minas. Estudió en la Universidad de Deusto (1900-1902) y posteriormente en Madrid. Fue Vicepresidente de Metalquímica del Nervión, S.A… Consejero Asesor de las Minas de Minerales y Productos Derivados, S.A. Vocal de Explotadora de Minas de Hierro, S.A. Director y Consejero de S.A. Minera Setolazar (Rif) y de Funicular de Archanda. Gran Cruz del Mérito Civil (1971). Presidente de la Sociedad Bilbaína en 1947-8. Vocal de las Juntas de los Museos de Bellas Artes y Arte Moderno de Bilbao, de los que fue cofundador[60]. En el año 1918 fue nombrado por la Diputación miembro de la comisión encargada de organizar la Exposición Internacional de Arte en Bilbao, que tuvo lugar en 1919. Estuvo a los 31 años de edad en el vapor inglés Sussex, cuando fue hundido por los torpedos alemanes en el Canal de la Mancha el 24 de marzo de 1916, donde falleció heroicamente el músico Enrique Granados, (1876-1916). Tanto él como Granados sobrevivieron inicialmente al caer del lado del barco desde el que pudieron acceder a un bote salvavidas. Posteriormente Granados vio a su mujer ahogándose y echándose al agua, pereció. Vestía Ricardo Gortázar un chaleco salvavidas que se puso previamente para protegerse del frío. Casó el 8 de septiembre de 1917 con su sobrina segunda Angela de Aguilar y Torres-Vildósola, Diosdado y Gortázar, fallecida en Vildósola el 20 de octubre de 1958. Tuvieron ocho hijos, María, Pilar, José María, Casilda (la única con sucesión, en Agustín de Goyoaga), Magdalena, Teresa, Carmen y Angela.

 

 


[1] Sobre los bienes de Málaga pertenecientes al mayorazgo de Ybarra Elormendi, y su administración desde 1699 a 1904, ver Archivo de Gortázar 414, 433, 434, 805, 806, 807 y 1025.

[2] Lope García de Salazar, “Las Bienandanzas e Fortunas”, Tomo IV, op. cit.

[3] Joaquín de YRIZAR: “Las Casas Vascas”, Librería Internacional, San Sebastián, 1929.

[4] Testamento, testamentaría, hijuelas y diligencias varias en el Archivo de Gortázar, 331, 343, 405, 412, 416 648 y 785.

[5] Archivo de los Condes de Peñaflorida, Caja 135, documento 2874 y Archivo de Gortázar 651, 652 y 684.

[6] “Euskal-Erria”, 1896. “Hombre de iniciativa en los negocios, donde interesó su capital, principalmente en el magnífico establecimiento de Zaldívar que supo colocar a la altura de los mejores montados en el extranjero”.

[7] Balendin de LASUEN Y SOLOZABAL, “La Anteiglesia de Zaldíbar”, Colección Temas Vizcaínos, nº 155, Caja de Ahorros Vizcaína, 1987.

[8] Revista “La Vasconia”, número82, Buenos Aires, 1896.

[9] José MARTÍNEZ RUIZ (1873-1967) –Azorín-, “Veraneo sentimental” Colección variorum, Librería General, Zaragoza.

[10] Cfr. “Diccionario Ilustrado de Bilbao”, Ediciones Laga, Fundación Bbk, 2001.

[11] “Diccionario Biográfico de los Diputados Generales, Burócratas y Patricios de Bizkaia, (1800-1876)”, Juntas Generales de Vizcaya, Bilbao, 1995.

[12] “Historia de la Sociedad Bilbaina”, Bilbao, 1965. Por el Conde de Superunda, Julio Enciso, Manuel Llano Gorostiza, Juan Ramón de Urquijo, Javier de Ybarra y Joaquín de Zuazagoitia.

[13] J. AGIRREAZKUENAGA, Bilbao desde sus alcaldes, Vol. 1, Bilbao, 2002, págs. 339-344

[14] Por Alava fue elegido Juan Velasco y Fernández de la Cuesta. Para ser elegido Senador había que tener una renta anual de 20.000 pesetas.

[15] “Exposición dirigida a las Cortes de la Nación por las Diputaciones de las Provincias Vascongadas el 16 de junio de 1876”. Madrid, 1876. Firmada por Manuel María de Gortázar y Francisco Cariaga Carreras (Vizcaya), Juan Bautista Acillona (Guipúzcoa) y Ramón Ortiz de Velasco (Alava).

[16] Citado por Fidel de Sagarminaga (1830-1894) en “Memorias históricas de Vizcaya”.

[17] Javier de YBARRA: “Política Nacional en Vizcaya”, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1948.

[18] “Diarios del sitio de Bilbao 1874”. Biblioteca Vascongada Villar, Bilbao, 1966. En la “Historia General del País Vasco”, dirigida por Julio Caro Baroja, Volumen IX.

[19] Su biznieto Ignacio del Castillo, V Conde de Bilbao, fue primo cuarto de Angela de Landecho y Allendesalazar (por Mazarredo). Cfr. “Los Caballeros de la Orden de Santiago en el siglo XX”, AHISDES, Madrid, 1979.

[20] Mercedes VÁZQUEZ DE PRADA; “El residuo foral: la negociación del primer Concierto Económico, 1877-1888”, IX Congreso de Estudios Vascos, Eusko Ikaskuntza, Bilbao, 1983, y “Negociaciones sobre los Fueros entre Vizcaya y el poder central, 1839-1877”, Caja de Ahorros Vizcaína, Bilbao, 1984.

[21] Conde de SUPERUNDA: “La inauguración del Canal de Suez. Contada por un bilbaíno”, Boletín de la R.S.B.A.P., Año III, Cuaderno 1º, San Sebastián, 1947.

[22] Javier de YBARRA: “Política Nacional en Vizcaya”, Op. cit.

[23] Vid María NAGORE FERRER, “Bilbao II. La música en Bilbao desde 1850”, Madrid, Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana, 1999.

[24] “Sociedad Filarmónica de Bilbao”, Bilbao (1896-1946).

[25] Sobre los bienes de la familia Gortázar en Torrecilla en Cameros, ver en el Archivo de Gortázar los números 765, 784, 609 y 752.

[26] Reproducciones de ambos lienzos pueden verse en el libro “Perú indígena y virreinal”, Seacex, 2004.

[27] Concedido el 9 de noviembre de 1830, con el vizcondado previo de Vitoria, a don Luis María de Salazar y Salazar, secretario de Estado y del despacho de Marina. Este título fue rehabilitado en 1961 por don Ignacio de Gortázar y Landecho. Ver Cadenas y López, Ampelio Alonso de CADENAS Y LÓPEZ y Vicente de CADENAS Y VICENT: “Elenco de grandezas y títulos nobiliarios españoles”, 1993, 26.ª ed., p. 768 s.; Madrid, Hidalguía.

[28] Cfr. inter alia, José María SAN MARTÍN PÉREZ: “Historia genealógica de los Caballeros Hijosdalgo Señores de de la Antigua, Noble, Ilustre Villa y Casa Solar Infanzona de Tejada”, Fabiola de Publicaciones Hispalenses, Sevilla, 2006.

[29] Estudiada por Salvador VELILLA en “Félix Mª Sánchez Samaniego, un vasco del siglo XVIII”, Txertoa, San Sebastián, 1991.

[30] Según Juan Vidal-Abarca, el apellido Idiáquez se decía Idiacaiz hasta el siglo XVII.

[31] Mencionado por Fidel PÉREZ MÍNGUEZ, “Don Juan de Idiáquez, Embajador y Consejero de Felipe II”, Diputación de Guipúzcoa, San Sebastián, 1934.

[32] Fue Comendador de Estremera. Funda mayorazgo con su mujer, Gracia de Olazábal, por su testamento en San Sebastián ante Antonio de Achega, el 1 de marzo de 1547, abierto y publicado ante Juan Martínez de Sarastume, el 28 de mayo de 1563. A.H.N. Cons. Leg. 4.923. Existe unas estatuas yacentes suyas en el Museo de San Telmo de San Sebastián, de 2 metros de longitud, obra de Carloni, escultor italiano.

[33] Los últimos avatares del baúl fueron recogidos por FGL; “Idiáquez y el baúl de Idiáquez”, dedicado a su hermano Santiago, Madrid, 1991.

[34] Juan GARMENDIA LARRAÑAGA; “En Tolosa, el Palacio de Idiaquez”, Bilbao, Universidad del País Vasco, 1992.

[35] Fundado en 1857. En 1901 se fusiona con el Banco de Comercio.

[36] “D. Manuel Mª de Gortázar”, Euskal-erria, 1896, XXXV, p. 340.

[37] Estanislao J. de LABAYRU: “Historia General del Señorío de Bizcaya”, Op.cit.

[38] Ignacio OLÁBARRI GORTÁZAR, “Juan Carlos de Gortázar (1864-1926) y la música en Bilbao”, Op.cit.

[39] “Expediente académico de Juan Carlos Gortázar Manso, alumno de la Facultad de Derecho de la Universidad Central. Natural de Bilbao. Documentos anejos: Certificación Académica”, A.H.N. Universidades, 4205 ,Exp.9.

[40] Ángel SAGARDIA SAGARDIA: “Músicos vascos”, Editorial Auñamendi, San Sebastián 1972.

[41] Ramón A. RODAMILANS: “La Sociedad Filarmónica de Bilbao”, El Cofre del Bilbaino, Bilbao, 1970.

[42] Vid. también; “La música y la ópera en la historia de Euskaherria”. Diputación foral de Vizcaya, 1984.

[43] Alvaro CHAPA: “La vida cultural de la Villa de Bilbao 1917-1936”, Ayuntamiento de Bilbao, 1989.

[44] Jesús María de AROZAMENA, “Jesús Guridi”, Editora Nacional, Madrid, 1967.

[45] Op. cit. El Cofre del Bilbaino, 1966. Esta edición contiene una extensa biografía del autor, obra de Manuel Basas.

[46] Rafael SÁNCHEZ-MAZAS: “Las aguas de Arbeloa y otras cuestiones (relatos)”.

[47] “Crónica de cincuenta años, 1943-1993”, RSBAP, Bilbao, 1993.

[48] Antonio BLAZQUEZ: “Mapas antiguos adquiridos por la Sociedad Bilbaina”, Académico de la Historia, Boletín de la Real Sociedad Geográfica.

[49] Su sobrino FGL le dedicó el libro familiar “Laguardia, la Villa, la Familia, la Tomatada”, 1969.

[50] José Miguel de Barandiarán Ayerbe (1889-1991), sacerdote, principal etnógrafo y antropólogo vasco.

[51] Deia, “Cien años de Nacionalismo Vasco”, 20 de julio de 1995.

[52] Javier CORCUERA: “La patria de los vascos, Orígenes, ideología y organización del nacionalismo vasco (1876-1903)”, Atienza, Madrid, 2001. El autor es catedrático de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea. Incluye en este libro el siguiente pie de página: ”Javier de Gortázar, conversación mantenida conmigo [J.C.], en su casa de Bilbao, el 18 de marzo de 1975.”

[53] “Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco”, op. cit. Ver www.euskomedia.org/euskomedia_es/ default.htm. (Fondo Bernardo Estornés Lasa, Fundación Euskomedia)

[54] “Nacionalistas”, op. cit.

[55] José Luis de la GRANJA: “La prensa nacionalista vasca”: 1930-37, en Garitaonandía, Carmelo: “La prensa de los siglos XIX y XX”, Bilbao, 1986, Universidad del País Vasco.

[56] “Diccionario biográfico de Eusko Ikaskuntza”, San Sebastián, 1998.

[57] Jon JUARISTI: “Sacra Némesis. Nuevas historias de nacionalistas vascos” Espasa, Madrid, 1999.

[58] “Las persecuciones contra Arana-Goiri”, Sabindiarra, Alderdi, 85, 1954. “Monnaies en cours dans le Pays Basque peninsulaire pendant la dernière guerre civile”. Bulletin de Musée Basque, 1939, XV, 324-330.

[59] “Cuando empuñamos las armas, la pequeña historia de una familia numerosa entre 1936 y 1942” Alfonso Urquijo y Landecho. Editorial Moneda y Crédito, Madrid, 1973. Este libro contiene una genealogía errónea de la descendencia de Rodrigo de Borja y San Francisco de Borja hasta los hermanos Landecho-Allendesalazar. Estos descienden del Santo pero no a través de su hijo Carlos sino de su hija Isabel.

[60] Cfr. “Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco”, op. cit.

Comentarios desactivados