XVIII

XV.  JOSÉ DOMINGO DE GORTÁZAR Y ARANDIA: 1.725-1.790 (65 años).  LA ILUSTRACIÓN.

Este Caballero, que personificó el espíritu de la Ilustración en la historia familiar, fue bautizado en la Iglesia de San Antonio Abad de Bilbao el 27 de marzo de 1725 cuando su padre contaba 54 años de edad y su madre, doña Josefa, 36. Su padre recogió de la siguiente forma su venida al mundo: “Bilbao y marzo 27 de 1725, dia martes. Como a las dos y media de la madrugada, pario la dicha mi mujer, un niño y fue baptizado el mismo dia como a las diez de la mañana en la parroquia de señor San Anton por su cura rector, Licenciado don Pedro de Santa Coloma, venefisiado de sus yglesias unidas y le puso el olio y crisma y por nombre JOSEPH DOMINGO, y sirvieron de sus padrinos, don Juan Bautista y doña Maria Josepha, sus hermanos y mis hijos y de la dicha mi mujer…”.[1] El 20 de septiembre de 1727 le confirmó en Portugalete el obispo de Ticiopoli, fray Ángel Benito (Archivo de Gortázar 306). Fue el undécimo hijo de sus padres. Su vida transcurrió bajo el reinado de los primeros borbones; Felipe V (1700-1724-1746), Fernando VI (1746-1759), Carlos III (1759-1788) y Carlos IV (1788-1808).

 

Como hombre de su época, tuvo influencia francesa ilustrada. Estudió con los jesuitas en Burdeos de los 12 a los 15 años “con mucha repugnancia suya.”(Archivo de Gortázar). La relación entre Francia y Bilbao era muy estrecha en esa época. Baste señalar que en 1740 el país vecino representaba el 50% del comercio exterior bilbaino[2]. Formó una importante biblioteca con más de 1.700 volúmenes, de acuerdo con el “Catálogo de los libros españoles, franceses y latinos que tiene en su biblioteca el señor don Joseph Domingo de Gortazar, caballero de la Orden de Calatrava”, y con la “Memoria de los libros que he comprado en Madrid en este año de 1760”. Estos catálogos, mencionados por Basas en “Vida y Fortuna…” como parte del “Archivo Familiar de los Gortázar” no se encuentran hoy en el Archivo de Gortázar, siendo evidente su valor bibliográfico[3]. La biblioteca fue valorada en 24.204 reales en el año 1790. El precio tasado más alto fue para la “Historia Natural” de Bufón[4]. Como hemos visto anteriormente, el número de volúmenes de su biblioteca fue superior incluso a la de Jovellanos, que contenía 1.300 libros, o a la de Meléndez Valdés (1.237 volúmenes).

 

Su pinacoteca se catalogó en París en 1784, compuesta por 27 lienzos de Rubens, Miguel Ángel, Murillo, Holbein, Le Brun, Ribera etc. valorados en más de 100.000 reales de vellón. Dicho catálogo lleva por título ; “Notice raisonnée des tableaux qui composent le cabinet de M. de Gortazar, Chevalier de l’Ordre de Calatrava A Paris. 1784”. Consta de 24 páginas. Según Agustín Gómez Gómez: “El documento fechado en 1784 es un folleto en el que sólo aparecen 27 obras de las que poseía la familia Gortazar. Es un catalogo impreso en Paris y escrito en francés, de 24 paginas en las que describe, a partir de los autores, cada una de las obras que en él se incluyen. De las 27 obras, excepto 4 todas están en el inventario realizado por Rada. Las 4 que no aparecen son “una Sagrada familia” de Miguel Ángel, una “bambochada” de Juan Miel, un “retrato” de Holbein, una “Virgen” de Rosalba Carriera y otra “Virgen” de Carlo Maratto… Las Batallas de Le Brun, el filósofo de Lanfranco, la huida a Egipto de Verrochio, San Jerónimo de Salvator Rosa, los mendigos de Paizetta, La invención de la Cruz de Paret, el Miel o un grabado de Vernet son algunos de los que se pueden identificar entre los que todavía conservan algunos de los herederos de los Gortázar”. El pintor Luis Paret y Alcázar (1746-1799), “…sin lugar a dudas, después de Goya, el mejor pintor de España en el siglo XVIII,”[5] realizó diversas obras para don José Domingo. Entre ellas en 1781 el pintor decoró el oratorio de la Casa de los Gortázar y pintó el lienzo llamado “La Invención de la Santa Cruz,” así como un Ecce Homo y una Virgen. El oratorio de la casa de Gortázar obtuvo un “Breve pontificio concedido por el Papa Benedicto XIV a María Josefa de Arandia, viuda y vecina de Bilbao, y a su hijo José Domingo de Gortázar, para el uso de un Oratorio privado y sus privilegios en las casas que habitan en la villa de Bilbao y la colación de Bedia; y testimonios de las visitas realizadas por representantes del Obispado de Calahorra y La Calzada a dichos Oratorios para ratificar la facultad de uso de los mismos” (Archivo de Gortázar 635). Con respecto al oratorio de Bedia hubo oposición del Cabildo eclesiástico según se desprende del Archivo de Gortázar (636); “Breves pontificios concedidos por los Papas Inocencio XIII en el año 1724 y Benedicto XIII en el año 1733 a Domingo de Gortázar Guendica y a su mujer María Josefa de Arandia, vecinos de Bilbao, para el uso de un Oratorio privado y sus privilegios en las casas que habitan; y alegatos del Cabildo Eclesiástico de Galdacano en el pleito que siguen con el citado Gortázar, oponiéndose a la concesión del citado Oratorio para su casa palacio de Bedia”.

 

Tuvo íntima amistad con el Padre José Francisco de Isla y Rojo, S.J. (1703-1781), autor de “Fray Gerundio de Campazas”, de cuya correspondencia se conservan 71 cartas publicadas[6] y alguna otra no publicada, dirigidas al matrimonio Gortázar. La primera carta es de 20 de mayo de 1758 y la última de 23 de diciembre de 1773. En dichas cartas utiliza con frecuencia expresiones en vascuence. Es una muestra más de lo errado de la creencia de que el vascuence no fue conocido ni utilizado por la aristocracia vasca. Este error fue lugar común entre ciertas clases dirigentes durante el siglo XX, principalmente vascos nuevos ricos que llegaron incluso a hacer chacota de las tradiciones de sus abuelos aldeanos. Baste señalar al respecto a San Ignacio de Loyola en el siglo XVI o al Conde de Peñaflorida en el XVIII. Este último consideraba el vascuence como su “lengua natiba”. José Domingo de Gortázar se cruzó como Caballero de la Orden de Calatrava[7] en Madrid, en el convento de la Concepción de Nuestra Señora, a los 18 años, el 14 de mayo de 1743, año en que murió su padre. Permaneció en la capital dos años, luego pasó a Bilbao para ir más tarde a París a los 20 años de edad, donde tuvo casa y coche.

 

Fue uno de los 24 Socios de Número fundadores de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País[8]; “Helos aquí individualmente expresados, con sus destinos y pueblos en que tenían la residencia. D. Javier María de Munibe, conde de Peñaflorida, director de la Sociedad, en Azcoitia; D. Juan Népomuceno de Esquíbel, vizconde de Ambite, consiliario de Alava, en Vitoria; D. José Ignacio de Unzeta, consiliario de Vizcaya, en Lequeitio. D. José Joaquín de Landázuri, consiliario de Alava, en Vitoria. D. Manuel Fernando de Barrenechea, consiliario de Vizcaya, en Bilbao. D. Pedro Jacinto de Alava, vigilador de alumnos, en Vitoria. D. Pablo de Epalza, vigilador de alumnos, en Bilbao. D. Vicente de Lili, conde de Alacha, tesorero, en Vergara. D. Miguel José de Olaso y Zumalabe, secretario perpetuo, en Vergara. D. José M.a de Aguirre, marqués de Montehermoso, en Vitoria. D. Pedro Valentín de Mugartegui, en Marquina. D. Juan de la Mata Linares, en Salamanca. D. Gregorio de Bayón, en Salamanca. D. Carlos de Otazu, en Vitoria. D. Juan Rafael de Mazarredo, en Bilbao. D. Roque Javier de Moyua, marqués de RocaVerde, en Vergara. D. Ignacio Luis de Aguirre; en Salamanca. D. Joaquín Mª de Eguía, en Azcoitia. D. Ignacio María de Cerral, en Salamanca. D. Carlos María de Cerral, en Cádiz. D. Félix María de Samaniego Yurreamendi, en Laguardia. D. José de Olaso, en Azcoitia. D. Miguel Ignacio de Olaso, en Vergara. D. Ignacio María de Ozaeta Berroeta, en Vergara. D. José Domingo de Gortázar, en Bilbao”. Fue contemporáneo del fundador de la RSBAP, el Conde de Peñaflorida, que también tuvo amistad con el Padre Isla. Aunque, como veremos, Peñaflorida y Gortázar tuvieron una mala relación por motivos particulares. Este sacerdote jesuita fue el que les puso por nombre “Caballeritos de Azcoitia”. La composición y número de los fundadores es materia todavía no totalmente clarificada[9]. Los fundadores fueron en origen 16, el día 24 de diciembre de 1764, pero en abril de 1766 (fecha en que se publican los Estatutos y Catálogo) pasó a 24 socios de número (ocho por provincia). Estos son los 16 “caballeritos” originales; Munibe (Peñaflorida), Eguía (Narros), Olano, Moyua (Rocaverde), Olaso (padre e hijo), Berroeta, Lili (Alacha), Aguirre (Montehermoso) y su hermano, Esquível (Ambite), Otazu, Samaniego, Mazarredo, Mugártegui y Mata (Carpio). Siete guipuzcoanos, seis alaveses, dos vizcainos y un vallisoletano. En abril de 1765 Carlos III aprobó los estatutos de la Sociedad. José Domingo era tío carnal de uno de los 16 fundadores; Juan Rafael de Mazarredo y Gortázar. Dos años después, en 1768, José Domingo ya no figura como Amigo de la Bascongada. Fue “sancionado” el 17 de septiembre de 1767, al igual que ocurriría años después, en 1774, con su sobrino segundo, Juan Mariano Allendesalazar Meceta y Gortázar, contabilizándose como expulsados de la Sociedad. Carlos Ortiz de Urbina interpreta la expulsión como renuncia particular.

 

Los cierto es que el Conde de Peñaflorida y el que luego sería Marqués de Narros, visitaron a José Domingo en Bilbao entre el dos y el cinco de enero de 1767. El resultado en palabras de Peñaflorida fue desolador: “…nuestro desgraciado viage a Bilbao…” y “…la extraña acogida con que fueron recividos de el Amigo Gortázar”. Según Ortiz de Urbina: “El intento de mediación propuesto por los Amigos alaveses a través de Manuel Fernando de Barrenechea sería desestimado por Gortázar que, alegando motivos de salud, presentaba su dimisión mediante carta fechada el 12 de diciembre de 1767, siéndole aceptada en la junta semanaria celebrada por los Amigos de Vizcaya el 23 de diciembre (cfr. Carta de José Domingo a Miguel José de Olaso). Tres días más tarde José Domingo de Gortázar trasladaba a la Bascongada sus deseos de retirar también a su hijo Xavier de la Sociedad, en la que se hallaba en calidad de alumno; una diligencia que, según le comunicaba Olasso, la Sociedad ya había adoptado en virtud del artículo 19 del Reglamento de Alumnos”. La reacción del Marqués de Montehermoso y del Vizconde de Ambite ante el affaire queda reflejada en la carta que escriben desde Vitoria a Peñaflorida, el 10 de diciembre de 1767; “Amigo Director: tu lance con Gortázar admitirá, a quien tenga alguna luz, la razón, y tu conducta y la de Lili elogia más que nada los principios con que caminamos, por que comunidad está libre de semejantes espíritus. Enterados de todo el contexto de tu carta, los amigos de aquí hemos resuelto que por el Secretario se escriba al consiliario Barrenechea que vaya a verse con Gortázar en nombre de todo el Cuerpo, y que informado de los motivos que tuvo para la demostración que hizo, le haga conocer la flta notable que cometió contra el objeto del Cuerpo (del que es miembro), fundado en la unión y amistosa estrechez de los que lo forman: que aun cuando una queja (por fundada que sea, nunca áspera sino templada y suave) se tolere… intimará a Gortázar que pase luego a dar una completa satisfacción al Cuerpo, ofendido gravemente en las personas del Director y tesorero, o que se cuente por despedido”. Los pleitos de Bedia y Galdácano que menciona Ortiz de Urbina, bien pudieron influir en la mala acogida dispensada por José Domingo a Peñaflorida, cuñado del Barón de Areyzaga, pero no así la polémica del padre Isla (amigo íntimo de los Gortázar) con Peñaflorida, según creo, ya que ésta fue no sólo anterior en el tiempo, sino que transcurrió en términos amables, y acabó en buenas relaciones. La correspondencia sobre las relaciones de la R.S.B.A.P con José Domingo se encuentra en el Fondo Bonilla, del Archivo Provincial de Vizcaya. Como se relata más adelante, el Conde de Peñaflorida y José Domingo de Gortázar, andando el tiempo tendrían relación familiar por el casamiento de sus nietos respectivos; Carmen de Munibe y José María de Gortázar.

 

Como dato curioso diremos que José Domingo tenía en su vestuario al menos tres capas, una blanca con embozo de terciopelo, otra de paño azul con galón de oro y otra de bayeta, así como un vestido de glasé con tela de oro, con su calzón y chupa de tela, casacas, chupa y calzón de carro de oro y bata de seda. Entre los muebles se citan unas sillas de pie de cabra, probablemente “chipendalle”. Poseyó tres trabucos, una escopeta de Chimbeaux y dos pistolas de bolsillo. En su casa había mesas de Holanda, una guitarra, un violín, manteles de Alemania, mesas enchapadas de ébano y nogal, colchas de Lombardia, sábanas de Holanda, vasos de boca dorada, 60 estampas con cristal del pintor Rada, un globo terrestre y otro celeste, joyas y platería por importe de 69.600 reales etc El inventario de la casa de Bilbao se tasó en 206.619 reales en el año 1790. Alquiló una casa en la calle Correo de Bilbao a uno de los mayores exponentes de las tertulias de la Ilustración en Bilbao (y uno de los más acaudalados comerciantes), don Beltrán Douvat, Marqués de La Colonilla (1748-1816), título comprado por él, corresponsal del Banco de San Carlos, casado con María Antonia Power y Larrea.[10] “La ilustración bilbaína, como movimiento sin duda de elite, había generado tertulias como la del Marqués de la Colonilla –D. Beltrán Douvat- un comerciante y banquero de origen francés, casado con Dª Antonia Power (familia bilbaína a su vez de origen irlandés) en su refinado domicilio de la calle Correo que –por cierto, fue alquilado a los Gortázar- pero, también existieron otras, espacios de sociabilidad, como la tertulia de Dª Manuela Salcedo, la mujer del fabulista Samaniego, a quien visitara en ocasiones Jovellanos, como otros ilustrados, en su casa de Viuda de Epalza.” Antonia Power fue hija de Juan Bautista Power y de Asensia Larrea. Douvat, una vez viudo, casó en segundas nupcias con una irlandesa, María Ana Morgan. Los Power[11] eran una familia acomodada, católica, de Waterford, Irlanda, que emigraron a Bilbao a finales del siglo XVII. En el año 1777 José Domingo alquiló en una de sus casas de Bilbao, en la calle Tendería, un cuarto (piso) habitación a Joaquín de Aperribay y a su mujer, Ignacia de Mendoza, según se refleja en la “Escritura de arrendamiento del tercer cuarto habitación de la casa que hace esquina al cantón en la calle “Tendería” de Bilbao, durante seis años contados desde el uno de enero de 1778 y por una renta anual de veinticinco ducados de vellón, otorgada por José Domingo de Gortazar, Caballero de la Orden de Calatrava, en favor de Joaquín de Aperribay y su mujer Ignacia de Mendoza, todos vecinos de la citada villa” (Archivo de Gortázar 7).

 

Según Paret y Alcázar, Bilbao era entonces “un lugar de prosperidad económica con ambiente culto, ilustrado y aristocrático.” Estante el Padre Isla en Villagarcía, le encargan los Gortázar que les mande un cura como preceptor de sus hijos, llamado Agustín Trigo. Ellos le mandan un criado con una mula para traerlo a Bilbao. El encargo sale mal y poco después el preceptor vuelve a Galicia. Posteriormente tuvo por preceptor de sus hijos a Luis Pech, nacido en Toulouse y llegado a Bilbao en 1770. Se conservan cartas en francés entre José Domingo y su mujer con este instructor de sus hijos.[12] De 1770 a 1776 fue preceptor de sus hijos. Residió en casa de Gortázar de 1778 a 1792 y trabó amistad con el fabulista Samaniego. Luego marchó a Madrid, París y Roma, haciéndose sacerdote. Años antes, en 1769, el Conde de Peñaflorida le había ofrecido la dirección del Seminario de Vergara. En Roma compró cuadros para la familia Gortázar. Escribió en 1782 las “Obsevations sur le fables de Mr. d`Iriarte,” (el original está en el archivo de FGL) que se publicaron en Bilbao por cuenta de José Domingo de Gortázar (y con correcciones suyas), y que se atribuyeron inapropiadamente a Samaniego.[13] Ésta interesante polémica la estudiaron Alvaro de Gortázar y Manso de Velasco, Julio de Urquijo e Ibarra[14]y otros. En “Un juicio sujeto a revisión, Menéndez Pelayo y los Caballeritos de Azcoitia”, magnífico trabajo de Urquijo, desmonta con rigor científico las falsas acusaciones de irreligiosidad vertidas sobre el Conde de Peñaflorida y su R.S.B.A.P. También demuestra la religiosidad de Altuna a pesar de ser amigo íntimo de Rousseau.

 

Ejerció el cargo de Regidor de la villa de Bilbao en 1753, 1758, 1763, 1775 y 1784 y de apoderado en las Juntas de Guernica en 1749 y 1750 por Bedia. Fue II Señor del Palacio de Gortázar en Bilbao y mandó construir el de Bedia, llamado de Bediacolea, en la propiedad de su padre. En el Palacio de Bedia tuvo un administrador infiel, contra el que interpuso causa criminal en 1767: “Memoriales e información de testigos de la causa criminal promovida por José Domingo de Gortázar contra su administrador Patricio de Garay Artabe, sobre injurias a la Casa Torre de Gortazar sita en Bedia y paga de cantidades” (Archivo de Gortázar 759). También fue Señor de las Torres de Gallano en Castillo Elejabeitia y de Tosubando en Bedia, Señor de las Casas de Ybarra y de Barrenechea, Elguezua, Uribe, Goitia, Arrano y Echeandia, todo ello en la provincia de Vizcaya. Heredó el patronato de la capilla de los Gortázar en la iglesia de Santiago. El 24 de mayo de 1770 firma como Hermano de la Casa de Misericordia de Bilbao.

 

Don José Domingo conservó y aumentó el patrimonio paterno. En 1777 poseía al menos 20 propiedades rústicas y otras tantas urbanas. No obstante, tuvo que endeudarse tal y como ocurrió con sus descendientes, según se verá, ya que la explotación de sus mayorazgos no les producían suficiente liquidez para la adecuada conservación de éstos. En 1777 José Domingo de Gortázar suplica al rey que se le permita tomar a censo sobre los mayorazgos que posee, la cantidad 12.000 ducados, para satisfacer con su importe los empeños contraídos reformando dichos mayorazgos.[15]Alega que fueron mal administrados desde la muerte de su padre hasta 1763, año en que él se hace cargo, pero la solicitud le es denegada. En su testamento de 1789 cifra la inversión realizada en sus mayorazgos en 50.000 ducados de vellón (550.000 reales de vellón). En el libro “Títulos de Indias,”[16] figura un casi homónimo entre los Corregidores de Tocaima, Ibague y Mariquita, nombrado el 23 de septiembre de 1738. Se trata de un pariente no localizado, José Domingo de Cortázar, capitán de corso; “Relación de los méritos y servicios de José Domingo de Cortázar, Corregidor de Tocaima, Bagué y Mariquita, en el Nuevo Reino de Granada, Capitán de Mar y Guerra en corso contra Enemigos de la Corona. Madrid, 1755” (Consejo de Indias).

 

Reconoció a un hijo natural, habido de soltero, a los 22 años, incluyéndole en su testamento, llamado José Antonio de Gortázar y Aldana, nacido el 26 de octubre de 1748 en Amorebieta, hijo de María de Aldana y Garaygoitia, natural de Amorebieta, hija a su vez de Pedro de Aldana y de Josefa de Garaygoitia. La partida de bautismo puede verse en el Archivo de Gortázar (306). Con los años, José Antonio emigró a Puebla de los Ángeles, Méjico, donde se casó y tuvo al menos cinco hijos, tres varones y dos hembras. Una de ellas estaba casada en el año 1791, con “un hombre de bien”. Estos datos figuran en unas cartas (Archivo de Gortázar 551) que José Antonio dirige desde Méjico a sus hermanos en los años 1791 a 1794. En dicha correspondencia le pide a su “Querido hermano Pepe Xavier” (de Gortázar y Montiano) su intercesión ante el Director General de Rentas para que le saque de la Real Fábrica y le dé un trabajo como visitador o semejante. También le solicita que haga gestiones ante su amigo el Conde de Tepa y que intente conseguirle la Alcaldía Mayor de Cuernavaca. A sus otros dos hermanos les dice “que no sean ingratos ni perezosos en escribirme…aquí corre la adversa noticia que la Asamblea Francesa ha negado la obediencia al Papa, quiera Dios no sea assí… Ponme a los pies de Madre…tu querido y siempre agradecido y amante hermano.” En otra carta, fechada en Méjico el 29 de noviembre de 1792 le dice que la necesidad le oprime, que está desvalido, desea salir de ansias y calamidades y le pide a su medio hermano Juan Guillermo que hable con Diego de Gardoqui, “el hombre grande que hay en el día en el Ministerio y el que está mandando todo” y con Pepe Domingo de Mazarredo, para facilitarle su suerte, objetivo que logra al menos en parte según se desprende de una carta que le dirige su hermano fechada en Bilbao el 18 de julio de 1804. Hacia el año 1810 nació su pariente Pedro de Gortázar (probablemente sea un hijo o un nieto aunque podría también tratarse de una rama de Aranzazu, defensores de Don Carlos, huidos de la última guerra carlista) que casó con Simona F. de Llano y tuvieron por hijo a Manuel Gortázar Llano, casado el 28 de septiembre de 1867 con Josefa de Llano Capetillo en Guadalajara, Jalisco, Méjico (Sagrario Metropolitano). Fue su hijo Juan Gortázar Llano, (hermano de María Benita de la Concepción Gortázar, nacida el 16 de febrero de 1871 y bautizada el 21 de dicho mes en Guadalajara) que procreó a Juan Gortázar Ibero en Esperanza Ibarra, y estos tuvieron por hijo a Juan Gortázar Ibarra, con descendencia en Méjico. Una hija de Manuel Gortázar Llano, llamada Josefina, casó con Ángel Rodríguez, de quienes desciende la familia del diplomático Joaquín Rodríguez de Gortázar.

 

Casó don José Domingo por poder otorgado a Diego Pedro Allendesalazar y Castaños en San Sebastián (San Vicente) el 26 de agosto de 1748 con JOSEFA TERESA DE MONTIANO Y ARRIAGA, nacida el 19 de septiembre de 1725 (Archivo de Gortázar 306) y fallecida en 1797. Era de baja estatura y carácter decidido, vivía en Fuenterrabía en casa de sus tías y era de pluma fácil y gran aficionada a la música y al baile, según se deduce de las cartas del Padre Isla. Ambos tenían 23 años. Fueron velados el 20 de noviembre de 1748 en la iglesia de Santiago de Bilbao. En el Archivo de Gortázar (282 y 279) se conserva el contrato matrimonial y la partida de casamiento y velación; “Contrato Matrimonial de Don Joseph Domingo de Gortazar y Arandia y Doña Josepha Theresa de Montiano, otorgado en la Ziudad de Sansebastian en 26 de Agosto de 1748”. Ella aportó al matrimonio 200.641 reales de vellón. Según afirma su marido, fue mal recibida por sus hermanas, con continuos desaires.

 

Fue hija del Capitán General de La Florida, Gobernador de Panamá y Presidente de su Real Audiencia, el Teniente General don Manuel Joaquín de Montiano y Sopelana, nacido en Bilbao en 1685 (Archivo de Gortázar 306), y de Josefa Antonia de Arriaga y Garaycoechea, nacida el 29 de septiembre de 1707 en Fuenterrabía. El Archivo de Gortázar (544 y 545) contiene un informe sobre el ingreso de las tropas inglesas en el territorio de Florida y la defensa del Castillo de San Marcos por parte de su Gobernador en 1740, así como sobre el sitio de La Habana por los ingleses y diversa correspondencia personal del Gobernador (546, 548 y 549). El Castillo de San Marcos se encuentra en San Agustín de la Florida, la ciudad más antigua de los EEUU. Fue intentada su conquista al Reino de España por el pirata Drake en 1586 y posteriormente los ingleses lo intentaron otra vez en 1696. Montiano triunfó bravamente en el sitio de 1740, ante los ingleses y escoceses mandados por el General James Oglethorpe, fundador del Estado de Georgia. En cuanto a la genealogía de los Montiano, se conservan varios documentos en el archivo: Cuadro genealógico de los ascendientes de Josefa Teresa de Montiano Arriaga, apuntes en relación a la genealogía y notas sobre testamentos, contratos matrimoniales y asientos de casados de esta familia” (Archivo de Gortázar 1045), “Genealogía, actos positivos, actos distintivos de oficios y casas de José Antonio de Montiano Sopelana Basagoiti, natural de la villa de Bilbao, pretendiente a la Beca de Colegial del Arzobispo” (Archivo de Gortázar 1044), y “Cuadro genealógico de los ascendientes de Manuel de Montiano Sopelana Basagoiti, y notas sobre testamentos y contratos matrimoniales de esta familia” (Archivo de Gortázar 323).

 

Por la correspondencia con el Padre Isla sabemos que Manuel Joaquín y su segunda mujer, Josefa Gregoria de Aguiar, con quien tuvo un hijo, trataron a su hija con gran dureza y desapego. José Domingo viajó a Madrid el 15 de mayo de 1760 para encontrase con su suegro, recién llegado de América. Permanece cuatro meses en Madrid, donde fallece su suegro el 7 de enero de 1762. A raíz de su muerte, se produce un pleito[17] en el Real y Supremo Consejo de Guerra sobre la partición de bienes. Al menos dura hasta 1769. El litigio testamentario deprime al matrimonio Gortázar, recibiendo el consuelo y consejos del Padre Isla: “El sentimiento no se puede impedir, pero se puede moderar; y aunque para esto no basta el estoicismo, sobran fuerzas en la gracia y en la filosofía del Evangelio. Con ninguna otra receta he curado en mi mismo las mismísimas dolencias, sin hallar otra que la iguales ni en las experiencias ni en los libros. Considere Vmd. que en todo el Inventario del difunto no hay mueble de igual precio para su mujer, para sus hijos y para sus amigos, que su inestimable vida. Si ésta se oscurece, de nada sirve que se aclaren todas las perlas del Oriente, ni todos los diamantes del Sur. No quiero decir que omita Vmd. algunas de las diligencias que puede y debe hacer para que no le engañen; sólo pretendo que lo deje perder todo antes que perder su sosiego y serenidad.” Así las gastaban los jesuitas de la época.

 

La versión de la otra parte la podemos cotejar en el Archivo Montiano, a través de una carta enviada por Agustín de Montiano y Luyando (1697-1764), gran lingüista, del Consejo de S.M., de la Real Academia Española de la Lengua y fundador de la Real Academia de la Historia. Don José Domingo tuvo libros regalados por él. En dicha carta Agustín de Montiano reprocha a José Domingo su actuación; “Primo y amigo: Si Vd. hubiese hecho a su difunto suegro y mi tío, la justicia que debió a cuantos conocieron su hombría de bien, cristiandad y desinterés no habría creído a los que, juzgan según su corazón el ajeno. Yo tuve poco quehacer en persuadirme que venía pobre, aunque no a pedir limosna, como Vd. con ninguna reverencia a su buen memoria dice: porque sé que los Montianos no son de genio de hacerse ricos en las Indias…” Esta última expresión bien pudiera ser irónica y referida al padre de José Domingo. Josefa Teresa y José Domingo pleitearon con su tío Juan de Arriaga, abogado de la Real Chancillería de Valladolid por impago de 2.000 escudos de plata que se obligó a pagar por las herencias de los abuelos de Josefa Teresa, Tomás de Arriaga y María Dominga de Garaycoechea.

 

Parece ser que las tres hermanas Gortázar-Arandia y sus maridos se llevaron bastante mal con su hermano José Domingo y con su mujer, al menos durante un tiempo, ya que este afirma que le tenían “rabiosa envidia” y que despojando su casa, sus hermanas “fueron en Bilbao las primeras modelos de las modas en la ostentación y riquezas de sus trajes“. “Después de que agotaron y chuparon toda la medula de la sustancia que tuvo la casa, hallaron el arbitrio mecanico de apurarla por lo menor, sacando diariamente lo necesario para las suyas… a expensas del afecto de su madre, procuraron chuparla, debiendo creerse que esta continua gotera ha sido la causa de que unos caudales tan exorbitantes como los de los padres comunes que se reputaban ser los mayores de esta villa se hayan reducido a una cortedad tan extremada como la que se descubre del inventario…” La defensa de sus intereses la realiza el Licenciado Francisco Javier de Isasi (Archivo de Gortázar 318). Les achaca que dilaten la partición de la herencia por vía de largos pleitos y de intentar separar de la herencia las alhajas de perlas, diamantes, oro y plata. Entre dichas joyas, se hallaban unas alhajas de plata labrada marcadas con las armas de Domingo Martín.

 

Como es de esperar, las hermanas tachaban a José Domingo de tacaño[18] En 1763 y 1765 sus hermanas Rosa, Josefa y Margarita reclaman judicialmente asuntos sobre los bienes libres de la herencia paterna a su hermano (Archivo de Gortázar 213). El pleito consta en la Real Chancillería de Valladolid (Es. 47186. Archiv/1.6.3//Sala de Vizcaya. Caja 3567.0001.) Afirma también José Domingo; “…desde mi nacimiento he sido huerfano y solo he tenido tutores, banqueros o corresponsales, en lugar de padres, puesto que hasta mi primera salida me tuvieron sin otro costo que el que puede ocasionar un chicuelo de los que aquí en Bilbao, llaman de farol…” No obstante, recuerda con cariño a sus criados Cayetana, Antonio y Bautista. Nuestro personaje vivía en el segundo suelo de su casa de la calle del Correo número 35, que luego pasó a ser Correo 19 y finalmente Correo 8. En el primero, con sus entresuelos y lonjas, vivían alquilados Ventura Francisco Gómez de la Torre y Jarabeitia, José de Barrena y Guillermo de Uhagón. En su Historia de Bilbao, Teófilo Guiard cita a José Domingo como uno de los 22 vecinos de la calle de Santiago en el año 1767, junto a Gómez de la Torre, Gorordo, Guendica, Aranguren… En el Archivo de Gortázar (1010) se conservan cuatro planos de distribución de las plantas de la casa número diecinueve de la calle Correo, realizados en francés en el año 1771.

 

José Domingo debió ser un hombre simpático que vivió felizmente con su mujer hasta que el final de sus días se vio amargado por su hijo José Javier. Dejemos a él mismo retratar su disgusto siete meses antes de morir: ”Yo, Don Josef Domingo de Gortazar, Cavallero del Orden de Calatraba, vecino de esta villa de Bilbao,…tengo tres hijos lexitimos, llamados don Josef Javier, don Juan Guillermo, y don Miguel, y estos dos ultimos están ocupados en servicio de su Magestad. …y de los inmensos gastos que me ha ocasionado la distinguida educacion dada al expresado don Josef Javier, mi hijo Primogenito, me hallo con vastantes apuros, y sin aquellas facultades que son necesarias, para asistir de futuro en su carrera militar a dichos mis dos hijos don Juan Guillermo y don Miguel. Esta consideracion es un fuerte tormento, que quebranta mi poca robusta salud, y temo acortará mi vida. Por este recelo, y por el que tengo, de que dicho Josef Javier mi hijo Primogenito, ha de mirar con poco o ningun cariño a sus dos hermanos, para sus asistencias en su Carrera según lo ha dado a entender en sus novisimas operaciones, que han sido tan extrañas, como que al querer tratar de convencion y señalamiento de alimentos, en la causa que movio contra mi, despues de haber hecho un Casamiento de su gusto, sin consulta ni consentimiento mio, estubo muchos dias suspensa la convencion, solo por la resistencia de señalar alimentos a dichos sus dos hermanos, para despues de mis dias, mostrandose tan obstinado en no hacerlo, como que no lo ha hecho, ni quiere hacer sin embargo de las persuasiones causadas por personas de la primera estimacion: Teniendo presentes todos estos temores, y desconfianzas, reflexionando que mi herencia, y bienes libres escasamente alcanzaran a cubrir la dote, y derechos de dicha señora doña Francisca Josefa Teresa mi muger, y que por lo mismo los citados mis dos hijos don Juan Guillermo y don Miguel, a falta mia, pueden quedar en el mas deplorable estado, sin asistencia de seguir con el honor de su nacimiento, la carrera militar…deseoso de prevenir algun remedio a tanto inconveniente… tengo la obligacion de señalar alimentos… a que me llama el intensisimo amor que les profeso a que son acreedores por sus apreciables prendas, he acordado hacerles la competente consignacion de alimentos, sobre los frutos, y rentas de dicho maiorazgo, para que gozando por todo el tiempo de sus vidas… sin que pueda ponerles sobre ello estorbo, ni embarazo alguno el enunciado Josef Javier… y si acaso le pusiere, llevado de mala voluntad, o por otro medio reprobado, desde ahora para entonces le declaro por indigno de gozar el maiorazgo…” (“Escritura de subrogación y consignación de ochocientos ducados anuales de alimentos sobre las rentas del Mayorazgo fundado por Domingo Martín de Gortázar y María Josefa de Arandia Vázquez de Velasco, y en especial sobre las casas de la calle Correo de la villa de Bilbao, otorgada por José Domingo de Gortázar Arandia, vecino de Bilbao y poseedor del citado Mayorazgo, en favor de sus hijos Juan Guillermo y Miguel María de Gortázar Montiano, ante el Escribano Real Antonio de Esnarrizaga”. 2 de febrero de 1789. Archivo de Gortázar 1005). Posteriormente, el 15 de enero de 1790, José Javier de Gortázar y Montiano, desiste en su empeño y señala mediante escritura pública alimentos a sus hermanos. Su padre le perdona en el codicilo, otorga 6.000 reales de vellón a sus otros dos hijos para que se compren uniformes y regala a José Javier su caballo personal con silla y freno.

 

Don José Domingo falleció, “haviendo recivido los Santos Sacramentos de la Penitencia, Viatico y Extrema Uncion” (Archivo de Gortázar 294) en Bilbao a los 65 años, el 9 de febrero de 1790, cien años después que su abuelo Alejo de Gortázar Villela. En 1797 falleció su mujer y ambos fueron enterrados, él con el hábito de Calatrava, en su capilla de Santiago tal y como fue su deseo. El matrimonio hizo testamento conjunto ante Antonio de Barroeta en 1782. Hicieron un segundo testamento el 12 de enero de 1789 ante Antonio de Esnarrizaga, con codicilo ante Vicente de Mendiola el 16 de enero de 1790 (Archivo de Gortázar 337, 339 y 340).

 

Existen dos buenos retratos suyos y otros dos de su mujer; dos óleos y dos pasteles de gran calidad que se mencionan en el apartado siguiente junto a otros retratos familiares. El retrato en pastel de José Domingo, realizado seguramente durante su estancia en el París de 1745, cuando tenía 20 años, parece ser obra de Maurice Quintin de La Tour, el mejor retratista francés de la época. Éste pintor fue el creador del llamado retrato psicológico, caracterizado por la sonrisa del retratado y su mirada directa al observador del cuadro, características claramente recogidas en el pastel de José Domingo. El 8 de mayo de 1790 se realizó un inventario y tasación de los bienes que quedaron a la muerte de José Domingo que consta de 39 folios (Archivo de Gortázar 17) e incluye las obras de arte, realizado por el pintor Domingo Rada, (citado por Jovellanos en su paso por Bilbao en 1797), con más de 254 obras, destacando pinturas de Carlos de Le Brun (pintor de Luis XIV), José Rivera, Murillo, Pousino, Sasso Ferrata, Paret… por valor superior a 50.000 reales de vellón. Las obras con más alta tasación fueron el Sacrificio de Polixena de Pousino, las dos batallas de Charles Le Brun y la Invención de la Santa Cruz de Paret, que hoy se conservan en la familia Gortázar. Agustín Gómez ha estudiado[19] la colección de arte de José Domingo y cita otro documento, propiedad de Magdalena de Gortázar y Aguilar que data circa 1800 que evidencia la venta de varios cuadros: “Se previene que aunque parezcan muy altos los precios de estas pinturas son con mucho inferiores al que han costado, y que cualquiera que tenga buen gusto e inteligencia dará por ellas cualquier dinero; a pesar de estar convencidos de esta verdad, los dueños de esta coleección están prontos a entrar en ajuste y hacer alguna rebaja”. Afirma también Gómez; “No tenemos noticias sobre la venta de estos cuadros, pero el hecho de que el Miguel Ángel y el Holbein no estén ya en el inventario a la muerte de José Domingo indicaría que entre 1784 y 1790 fueron vendidos”. Entre los cuadros de José Domingo figuraban un retrato del rey de España y otros dos del rey y la reina de Francia.

 

Se conserva en el Archivo de Gortázar (1000) un interesante catálogo de documentos que poseyó José Domingo y que tiene el siguiente título: “Yndice de los papeles pertenecientes al señor don Jph Domingo de Gortazar y Arandia, Cavallero del orden de Calatraba; con un Alphabeto por principio, en que se da noticia de las clases que contiene, y de los folios respectivos donde se hallan extractados en el mismo, con zitacion del Numero que tiene cada ynstrumento, como tambien de los Registros en que existen”. Se trata de 167 documentos de todo orden; Cartas de pago, contratos matrimoniales, donaciones, ejecutorias, genealogías, pleitos, cuentas, testamentos, censos etc., con fechas extremas 1521-1727. En 1797 fallece Josefa Teresa de Montiano a los 72 años, formándose un “Expediente de inventario y tasación de los bienes que quedaron por muerte de Francisca Josefa Teresa de Montiano Arriaga, viuda de José Domingo de Gortázar y vecina de la villa de Bilbao, tramitado por el Alcalde y Juez Ordinario de esta villa a petición de sus hijos José Javier, Diputado General del Señorío de Vizcaya, Juan Guillermo, Regidor Capitular de esta villa, y Miguel María de Gortázar Montiano, Capitán de Infantería, todos de esta vecindad” (Archivo de Gortázar 355).

 

A continuación figuran los cuatro hijos de José Domingo de Gortázar y de Josefa de Montiano. Únicamente José Javier tuvo sucesión.

 

X      María Josefa Manuela de Gortázar y Montiano: nacida el 4 de julio de 1749 en Bilbao y confirmada en 1754 (Archivo de Gortázar 306). Estudió hasta los 12 años en un Colegio de Religiosas de Bayona, hasta 1761 en que fue su padre a recogerla. Llamada en familia Mari Pepa. El Padre Isla escribió lo siguiente acerca de su educación: “Hasta los doce años, que son los que tiene Mademoiselle Gortázar, mejor es la educación francesa que la española; desde ahí en adelante, más segura es la española que la francesa.” Murió joven, después de 1761, sin sucesión. Fue sepultada en la capilla de los Gortázar de Santiago.

X      José Javier de Gortázar y Montiano: Continúa en el capítulo suguiente con el número XVI.

X      Juan Guillermo de Gortázar y Montiano: nacido el 25 de junio de 1757 (Archivo de Gortázar 308). Primer Teniente del Regimiento de Reales Guardias de Infantería Española. De la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. Teniente Coronel del Ejército de Su Majestad. Fue Comandante militar de Ondarroa, Vizcaya, en 1794 cuando entraron las tropas francesas en la Guerra de la Convención. Labayru, en su Historia de Vizcaya (VI, pp. 838-840), señala que envió una descripción de los hechos a Godoy. “Relación de la entrada de los franceses en Ondarroa el 28 de agosto, que la Diputación General dirigió al Excmo. Sr. Duque de Alcudia, primer Secretario de Estado y del Despacho universal, según lo comunicado por D. Juan Guillermo de Gortázar, primer teniente de Guardias reales, Comandante de dicha villa, 1794.” En 1797 fue Regidor de Bilbao. En la carta mencionada más arriba, que dirige a su medio hermano José Antonio en 1804, le manifiesta lo siguiente: “Mi estimado Pepe Antón; Tu suerte ha sido siempre un objeto de toda mi consideración, refleccionando que devemos el ser a un Padre común, a quien por tantos titulos merece todo mi veneración, y el mas vivo amor que cave en mi corazon, tributándoselo como una deuda de las mas sagradas que podemos tener en la tierra…” En 1812 ya había fallecido, fecha en la que se reparten sus cuadros, alhajas y muebles entre su hermano Miguel y sus sobrinos (Archivo de Gortázar 350 y 753). Es citado por Guiard como Teniente Coronel en comisión permanente de guerra. La Junta Militar del Señorío le encarga en 1808 que negocie con el Obispo de Santander el apoyo de las tropas santanderinas, a lo que este se resiste. Poco después, el 12 de agosto de 1808 la Junta de Gobierno proclama a Fernando VII ante el dicho Obispo y ante los Generales Palafox y Cuesta. En el Archivo de Gortázar (425) varias Cédulas Reales sobre los nombramientos recibidos en su carrera militar; Alférez de Fusileros del Regimiento de la Guardia de Infantería en el año 1783; Segundo Teniente de Fusileros en el año 1787 y Teniente Coronel de Infantería agregado a la plaza de San Sebastián en el año 1793.

X      Miguel María de Gortázar y Montiano: nacido el 29 de septiembre de 1760 en Bilbao (Archivo de Gortázar 308). Murió el 21 de noviembre de 1835 (San Nicolás), a los 75 años de edad. A los 17 años emprendió la carrera militar. A tal efecto su padre realizó en 1777 una probanza de nobleza y limpieza de sangre presentada ante el Corregidor de Vizcaya para su nombramiento como Cadete de la Compañía de Caballeros Guardias Marinas de Su Majestad (Archivo de Gortázar 1042). Fue Teniente de navío y Capitán de infantería. Estuvo en Cartagena y Cádiz, entre otros destinos. Existe un cuadro de su retrato en uniforme de Real Guardia Marina[20] en casa de los Condes de Superunda. Casó el 7 de diciembre de 1796 (San Juan) con doña Josefa de Loyzaga y Castaños, nacida en 1757 en Guernica. Era viuda desde 1793 de Antonio de Echávarri y Arechabala, Caballero de Calatrava, con quien había casado el 16 de junio de 1792, y falleció el 16 de febrero de 1827. Según relata Teófilo Guiard, Miguel de Gortázar fue vocal de un Tribunal criminal extraordinario (luego sustituido por Luis Juan de Elexaga) para juzgar a sospechosos de desafecto al régimen sentenciando a los aprehendidos en hostilidad contra los franceses en abril de 1809. Fue padrino de bautismo de su sobrina nieta Angela de Gortázar y Munibe. Testó en Bilbao el 24 de septiembre de 1834 ante Domingo de Soparda (Archivo de Gortázar 326 y 366, y Archivo de Vildósola 2519/016). Falleció en Bilbao, a los 75 años, el día 21 de noviembre de 1835. En una carta que le dirige en 1799 su sobrino Manuel de Montiano la inicia llamándole “Querido Michel” (Archivo de Gortázar 198).

 


[1] Documento del Archivo de Gortázar, desaparecido nº 6.

[2] Aingeru ZABALA URIARTE; “Mundo urbano y actividad mercantil, Bilbao 1700-1810”, op. cit.

[3] Documento del Archivo de Gortázar, desaparecido nº 7.

[4] Según la Enciclopedia Espasa; Georges-Louis Leclerc, Conde de Bufón (1707-1788), naturalista francés. Escribió la Historia Natural, en 44 volúmenes, verdadero monumento de ciencia.

[5] Osiris DELGADO: “Paret y Alcázar”, Madrid, 1957.

[6] Conrado PÉREZ PICÓN, S.J. “El Padre Isla, vascófilo. Un epistolario inédito” Universidad Pontificia de Comillas, 1965. Ver también Manuel BASAS; “Un epistolario inédito del Padre Isla con el caballero bilbaíno don Joseph de Gortázar y su mujer doña Josepha Theresa de Montiano”, en «La Gaceta del Norte», 14-7-1962.

[7] A.H.N. Expediente número 1.110

[8] Pablo de GOROSABEL “Noticia de las cosas memorables de Guipúzcoa”.

[9] Cfr. Carlos ORTIZ DE URBINA MONTOYA; “Amistad, jerarquía y exclusión en los primeros años de la Sociedad Bascongada de los Amigos del País”, Boletín de la R.S.B.A.P, Tomo LXII, 2006-2, San Sebastián.

[10] Cfr. Marqués del SALTILLO, “Un comerciante bilbaino del siglo XVIII. El Marqués de la Colonilla” (1748-1816), Estanislao Maestre, Madrid, 1932.

[11] Cfr. Amaia BILBAO; “Los irlandeses de Bizkaia” Colección temas vizcaínos, bbk, Bilbao, 2004.

[12] Archivo de la Diputación Foral de Alava, Fondo Samaniego, Sign. AHFS, Caja 119, nº 4.

[13] Emilio PALACIOS FERNÁNDEZ: “Vida y obra de Samaniego”

[14] Julio de URQUIJO e IBARRA; “Un juicio sujeto a revisión, Menéndez Pelayo y los Caballeritos de Azcoitia”, San Sebastián, 1925, publicado en RIEV en 1936.

[15] Cfr. Archivo Histórico Nacional-Madrid, Agrupación de fondos de los Consejos suprimidos, Consejo y Cámara de Castilla, Cámara de Castilla, Varios de la Cámara de Castilla, Procesos negados, LEG. 5347/EXP. 18. 94 folios.

[16] “Títulos de Indias”, Catalogo del Archivo General de Simancas, Valladolid, 1954.

[17] Cfr. Archivo Familiar Montiano, Fundación Larramendi. Lourdes Hernando de Larramendi me mandó muy amablemente un ejemplar digitalizado del Archivo Montiano.

[18] Recogido de correspondencia conservada en el Archivo de Montiano de la entonces llamada Fundación Mapfre América. El creador de Mapfre, pariente de los Gortázar por su segundo apellido, se llamaba Ignacio Hernando de Larramendi y Montiano (1921-2001), quien amablemente me facilitó el acceso al archivo.

[19] “Agustín GÓMEZ GÓMEZ, Dr. en Historia del Arte: “El coleccionismo en el Bilbao de finales del siglo XVIII: el caso de la familia Gortázar” Bidebarrieta, Anuario de Humanidades y Ciencias Sociales de Bilbao, II, 1997. En este magnífico trabajo de Gómez se confunden los retratos de Domingo Martín y de su hijo.

[20] Su expediente fue publicado por Dalmiro de la VÁLGOMA y el Barón de FINESTRAT en su obra “Real Compañía de Guardias Marinas y Colegio Naval”, Instituto Histórico de Marina, Madrid, 1946.

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